A ver, mi objetivo no es asustar a nadie, pero por si las moscas os aviso de que lo que voy a contar puede poner los pelos como escarpias, sobre todo si estáis en el proceso de pasar de 1 a 2 hijos, como el mensajito de "no recomendado para menores" antes de empezar a ver una peli de terror. Si continuáis no me vengáis después con reclamaciones, que no tengo servicio post-venta:
Recuerdo que antes de nacer mi bicho 1 me habían dicho que me preparara para lo que se avecinaba, que iba a estar agotada y que nada iba a ser igual que antes. No sé por qué no me asustaban esos comentarios, así que antes de que naciera la bicha 2 me pasó lo mismo, y ante los "uyyyy con dos sí que cambia todo", hacía oídos sordos riéndome con pretenciosa indiferencia.
Pero el problema es que esta vez que los OTROS TENIAN RAZON... Ayy cabecica de ajo que lista te creías...
Resulta que con dos te das cuenta de varias cosas :
1. Tu cuerpo es indivisible : cuando intentas estar en dos lugares a la vez a varios metros de distancia te es imposible, pero hasta ahora no habías caído en la importancia del don de omnipresencia divina. Sobre todo cuando el bebé de 10 meses está trepando por las escaleras de casa con un camión en la mano y el niño de 3 te grita que va a salir él solo de la bañera porque tiene que correr a hacer pis.
2. Dos niños con 2 años de diferencia son capaces de hacer las mismas cosas de forma totalmente distinta (para fastidiar, porque sino no tiene otra explicación), así que lo que tras muchas horas de ensayos experimentales funcionó con el primero, no te va a servir de nada para el segundo.
3. Si eras feliz porque el primero dormía 12 horas diarias, y más el fin de semana con el 2° hay muchas probabilidades de que lo termines pagando...
Y vas a terminar llamando a tu amiga Charlotte, que te dijo hace 2 años que no podía más con su hijo por las noches, para decirle que lamentas mucho haber presumido tanto del tuyo y que ahora necesitas su ayuda URGENTE porque ya llevas casi 100 euros gastados en homeopatía, consultas privadas y tisanas bio para nada (sin contar con las ojeras y tu estado mental al borde de la histeria). Y la muy guarra te va a decir "ay pues espera, paciencia, yo estuve 2 años así con el primero, pero ahora el 2° es un angelito por las noches". Argggggggggggg
4. Antes tus suegros cuidaban del grande sin ningún problema en cuanto lo necesitabas y ahora con los dos, la voz y las manos les tiemblan de pavor frente a lo desconocido cada vez que les pides que los cuiden una noche y los lleven al cole/guarde por la mañana. Es como de repente inscribirles a un maratón y pedirles que batan el récord mundial sin entrenamiento.
5. Con el primero hay épocas en que la comunicación y los ratos de tranquilidad en pareja se consiguen, difícilmente eso sí, pero con dos ya mejor te olvidas. Vamos, que has intentado tantas veces cenar a la luz de las velas sin éxito porque se funden sin haberlas aprovechado de tanto ir y venir a la habitación de los niños, porque cuando no es pis y agua, es biberón y cambio de pañal, que ya te das por vencido. La guerra la han ganado ellos.
Et voilàààààààà, c'est fini ! ya os he contado todo. Pero acabemos con una nota de ternura y esperanza, y es que cuando juegan juntos, se dan besicos y ves que se quieren tanto y que el amor que tenías por uno lo sientes multiplicado por dos, todo lo demás te importa un pepino... eso sí solo quiero dormir un poco más, POR FAVOR
Besicos, voy a por otro café
mardi 29 septembre 2015
vendredi 26 juin 2015
Crisis de entidad aguda
Pues nada maña, que hoy me apetecía escribir algo porque estoy hasta las narices de estar perdida en la marisma existencial en la que me encuentro.
Al ser madre de dúo me he convertido sin saberlo en ama de casa y emprendedora al mismo tiempo y esto es peor mentalmente que ser por la mañana Dr. Jekyll y M Hyde por la noche. Sería más bien como ser Hello Kitty por el día y Hulk por la noche para que os hagáis una idea de la variedad de personas que viven (o desviven) en mí últimamente.
Os lo explico a ver si así yo misma me empiezo a aclarar un poquico :
Resulta que un día vas andando tranquilamente cantando cual pajarillo en una mañana soleada y zassss la dura realidad te pega un porrón en los morros. De repente, ya no sabes si volverte a levantar y volar atolondrada, o quedarte directamente ahí aplastadita en el suelo.
Me explico : El día en el que volví al trabajo tras mi baja por maternidad pidiendo reducción de jornada me dieron a entender que ya no era la bienvenida. Hay que decir, porque todo hay que decirlo, que yo no quería volver a esa casa de locos y me ha venido muy bien el "despido amistoso" pero el problema es el DESPUES
¿Qué es el DESPUES? El después es la crisis de identidad. Es el "¿y ahora qué?" Es decir que con dos niños pequeños y un marido que trabaja 25 horas diarias, ya me dirás qué trabajo interesante encontrar en mi sector (webmarketing, startups y estas cosas que suenan a freaky), donde o eres un workalcoholic de 12h de curro diarias o no le gustas a nadie.
Así que, pasado el momento de placer absoluto de me despierto a las 7h en vez de a las 6h (recuerdo que tengo dos monstruitos que no quieren que duerma más) y no tengo que ver la cara del tontolaba de mi jefe, llega el vacío y el "por Dios, ¿qué soy?, ¿quién soy ahora?, ¿soy una madre ama de casa o una parada buscando curro?, ¿tengo que cambiar de profesión?, ¿soy viejuna o no para empezar un nuevo curro en este sector de jovenzuelos?"
Pero como soy un poco burrica (aragonesa) la respuesta ha sido "no quería caldo, pues me tomo dos tazas" y aquí estoy intentando montarme una empresa. Ya os contaré porque yo no sé de dónde leches me salen estas ideas de bombera.
Al ser madre de dúo me he convertido sin saberlo en ama de casa y emprendedora al mismo tiempo y esto es peor mentalmente que ser por la mañana Dr. Jekyll y M Hyde por la noche. Sería más bien como ser Hello Kitty por el día y Hulk por la noche para que os hagáis una idea de la variedad de personas que viven (o desviven) en mí últimamente.
Os lo explico a ver si así yo misma me empiezo a aclarar un poquico :
Resulta que un día vas andando tranquilamente cantando cual pajarillo en una mañana soleada y zassss la dura realidad te pega un porrón en los morros. De repente, ya no sabes si volverte a levantar y volar atolondrada, o quedarte directamente ahí aplastadita en el suelo.
Me explico : El día en el que volví al trabajo tras mi baja por maternidad pidiendo reducción de jornada me dieron a entender que ya no era la bienvenida. Hay que decir, porque todo hay que decirlo, que yo no quería volver a esa casa de locos y me ha venido muy bien el "despido amistoso" pero el problema es el DESPUES
¿Qué es el DESPUES? El después es la crisis de identidad. Es el "¿y ahora qué?" Es decir que con dos niños pequeños y un marido que trabaja 25 horas diarias, ya me dirás qué trabajo interesante encontrar en mi sector (webmarketing, startups y estas cosas que suenan a freaky), donde o eres un workalcoholic de 12h de curro diarias o no le gustas a nadie.
Así que, pasado el momento de placer absoluto de me despierto a las 7h en vez de a las 6h (recuerdo que tengo dos monstruitos que no quieren que duerma más) y no tengo que ver la cara del tontolaba de mi jefe, llega el vacío y el "por Dios, ¿qué soy?, ¿quién soy ahora?, ¿soy una madre ama de casa o una parada buscando curro?, ¿tengo que cambiar de profesión?, ¿soy viejuna o no para empezar un nuevo curro en este sector de jovenzuelos?"
Pero como soy un poco burrica (aragonesa) la respuesta ha sido "no quería caldo, pues me tomo dos tazas" y aquí estoy intentando montarme una empresa. Ya os contaré porque yo no sé de dónde leches me salen estas ideas de bombera.
mercredi 22 octobre 2014
Cuéntame un cuento y verás todos que contentos
Sí, ya lo sé, llevo mucho sin escribir. Casi un año, madre mía! y no es por no tener ganas, ni pensar en ello, ni tener nada que contar, ni necesitarlo... es sobre todo por falta de tiempo y porque voy a tener otro baby y estos meses han sido complicados.
Hoy lo que me apetece es contaros una historia, un cuento irreal en el mundo ideal en el que nos hacen creer que vivimos las mujeres :
"Erase una vez Pepita Pulgarcita. Una muchacha fresca como una rosa, muy trabajadora que cada día iba al bosque a recoger setas y frutos rojos. Y trabajaba, trabajaba lalalarito. Mucho, mucho, sin descanso, sin pausas, terminaba y volvía a su casita exhausta. Un día Pepita conoció a Gretel, que era un leñador muy apañado, y al cabo de dos o tres "Erase una vez" tuvieron un bebé. Gargamel, el jefe de Pepita, que era un señor muy feo pero muy hornado, contrató a Anita Capuroja para reemplazarla tres o cuatro meses y así Pepita encontró de nuevo su puesto de trabajo a la vuelta.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado"
y es un cuento bien cuentista, porque la vida real no es así como lo sabemos muchas de nosotras : Gargamel no habría contratado a nadie para reemplazarla, hubiera repartido su trabajo entre el resto de empleados y hubiera culpado a la pobre Pepita de haberle dejado "tirao" por estar preñada.
Eso en el mejor de los casos, porque en el peor le diría eso y le anunciaría que uno de sus compañeros (hombre) iba a reemplazarla en su puesto definitivamente a su vuelta y que ella ya no trabajaría en el bosque recogiendo setas y frutos rojos, sino limpiando la mierda de las letrinas de la casita del árbol, y que si le conviene bien y sino pues que se vaya con su cestita a otro bosque.
Así es la historia real, abandonemos entonces tanta gilipollez e hipocresía y empezemos a plantarle cara como mujeres a las empresas, qué ya vale, tener hijos es algo mucho más importante para la humanidad que la organización interna a establecer varios meses en una empresa, así que los tenemos cuando queremos y legalmente nuestro trabajo tiene que ser el mismo antes y después. Ya vale tanta tontería que si no tuvieramos hijos, quién iba a seguir pagando las pensiones, trabajando en el futuro y asegurando que la especie no se extinga. A ver si empieza a enseñarse a los niños/as desde pequeños en el colegio, instituto y después en la Uni la importancia de las madres trabajadoras en el mundo, sea cuál sea su categoría profesional. Su eficacia probada tanto como profesionales, como educadoras de futuros seres humanos. Una capacidad de organización superior a la de cualquier hombre padre y trabajador (sí señores, así es y sino demuéstrenme lo contrario)
Es cierto que hay leyes estrictas para evitar todo derrape en las empresas pero hecha la ley, hecha la trampa y muchas empresas se las saltan. Sobre todo en Francia con las "ruptures conventionnelles" (despidos amicales) en los que te proponen que te vayas negociando una cantidad y si aceptas ya no puedes acusarles de discriminación y debes olvidarte del daño moral que te han hecho, y si no aceptas te hacen la vida imposible y terminas despidiéndote sin un duro, ni paro y con depresión profunda.
Hace falta una mejor educación por concienciar a la población en general, entre los cuáles habrá un día empleadores/as de mujeres. Cualquier declaración pública como la escuchada hace poco de boca de la arpía, Monica de Oriol que prefiere contratar a mujeres que no vayan a tener hijos, tendría que estar penalizada legalmente (junto con una buena patada en el culo y en los morros por capulla)
Hoy lo que me apetece es contaros una historia, un cuento irreal en el mundo ideal en el que nos hacen creer que vivimos las mujeres :
"Erase una vez Pepita Pulgarcita. Una muchacha fresca como una rosa, muy trabajadora que cada día iba al bosque a recoger setas y frutos rojos. Y trabajaba, trabajaba lalalarito. Mucho, mucho, sin descanso, sin pausas, terminaba y volvía a su casita exhausta. Un día Pepita conoció a Gretel, que era un leñador muy apañado, y al cabo de dos o tres "Erase una vez" tuvieron un bebé. Gargamel, el jefe de Pepita, que era un señor muy feo pero muy hornado, contrató a Anita Capuroja para reemplazarla tres o cuatro meses y así Pepita encontró de nuevo su puesto de trabajo a la vuelta.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado"
y es un cuento bien cuentista, porque la vida real no es así como lo sabemos muchas de nosotras : Gargamel no habría contratado a nadie para reemplazarla, hubiera repartido su trabajo entre el resto de empleados y hubiera culpado a la pobre Pepita de haberle dejado "tirao" por estar preñada.
Eso en el mejor de los casos, porque en el peor le diría eso y le anunciaría que uno de sus compañeros (hombre) iba a reemplazarla en su puesto definitivamente a su vuelta y que ella ya no trabajaría en el bosque recogiendo setas y frutos rojos, sino limpiando la mierda de las letrinas de la casita del árbol, y que si le conviene bien y sino pues que se vaya con su cestita a otro bosque.
Así es la historia real, abandonemos entonces tanta gilipollez e hipocresía y empezemos a plantarle cara como mujeres a las empresas, qué ya vale, tener hijos es algo mucho más importante para la humanidad que la organización interna a establecer varios meses en una empresa, así que los tenemos cuando queremos y legalmente nuestro trabajo tiene que ser el mismo antes y después. Ya vale tanta tontería que si no tuvieramos hijos, quién iba a seguir pagando las pensiones, trabajando en el futuro y asegurando que la especie no se extinga. A ver si empieza a enseñarse a los niños/as desde pequeños en el colegio, instituto y después en la Uni la importancia de las madres trabajadoras en el mundo, sea cuál sea su categoría profesional. Su eficacia probada tanto como profesionales, como educadoras de futuros seres humanos. Una capacidad de organización superior a la de cualquier hombre padre y trabajador (sí señores, así es y sino demuéstrenme lo contrario)
Es cierto que hay leyes estrictas para evitar todo derrape en las empresas pero hecha la ley, hecha la trampa y muchas empresas se las saltan. Sobre todo en Francia con las "ruptures conventionnelles" (despidos amicales) en los que te proponen que te vayas negociando una cantidad y si aceptas ya no puedes acusarles de discriminación y debes olvidarte del daño moral que te han hecho, y si no aceptas te hacen la vida imposible y terminas despidiéndote sin un duro, ni paro y con depresión profunda.
Hace falta una mejor educación por concienciar a la población en general, entre los cuáles habrá un día empleadores/as de mujeres. Cualquier declaración pública como la escuchada hace poco de boca de la arpía, Monica de Oriol que prefiere contratar a mujeres que no vayan a tener hijos, tendría que estar penalizada legalmente (junto con una buena patada en el culo y en los morros por capulla)
mercredi 16 octobre 2013
A todas aquellas madres que todavía no han tenido hijos
Hola majas (y algún majo que me sigue también, que si no se me enfadan),
Acabo de recordar que empezé a escribir este blog cuando estaba a punto de dar a luz. Creo recordar que fue en parte por aburrimiento. Ya no sabía que más hacer todo el día en casa durante la baja y lo del ganchillo y el punto de cruz no me llamaba mucho, la verdad.
Podría haber empezado a escribirlo antes, cuando mi bichico no era nada más que una imagen lejana, o un poco después cuando se convirtió en un deseo más concreto, o incluso un poco más tarde cuando ya era una obsesión que llenaba mis noches y mis días. Cuando no entendía porque yo, que había controlado todo en mi vida, que había conseguido todo (bueno casi todo) lo que me proponía, no era capaz de conseguir quedarme embarazada.
Es fácil hablar de lo que es ser madre, pero a veces, es difícil contar el camino que cada una ha vivido para lograrlo.
Tengo amigas que un minuto y medio después de haber dejado la píldora se quedan embarazadas, otras que tardan unos seis meses y otras a las que les ha costado muchas lunas y muchos soles, muchos llantos, mucha desesperación y sobre todo, mucha rabia contenida. Tengo algunas que aún esperan y desesperan. Os quiero a todas por igual, pero este post del blog se lo dedico a aquellas que para ser madres deben luchar sin tirar la toalla, ni morir en el intento.
El día en el que un médico con escasa empatía humana anuncía a una mujer que va a tener que pasar por varios tratamientos para tener un bebé, a ella el mundo se le viene encima, mientras él regresa tranquilo a su casa y se fuma un habano. Para la paciente es como si la esencia misma de su ser, de su femeneidad, se evaporara junto con sus ilusiones más profundas. Es solo el comienzo de un camino en el que la magia que debía emanar de algo tan natural, se convertirá en inyecciones, reacciones hormonales, batas blancas, médicos y hospitales.
Y todo esto es una gran PUTADA, y lo siento, pero es que no tiene otro nombre. Y para colmo de todos los males, cada día más mujeres tienen que pasar por ese terrible proceso agotador y desesperante.
Me horroriza escuchar aquello de "Sí, pero hija, es que ahora lo queréis todo, disfrutar de solteras y tener hijos tarde", a lo que habría que contestar : "Perdone Ud., señora, pero efectivamente cuando decidí estudiar tenía que haberme dado cuenta de que lo mejor con ventidos años era dejarlo todo, tener hijos y olvidarme de tanta tontería intelectual, no fuera que un día se me fuera a pasar el arroz. Y si por casualidad hubiera continuado mis estudios, habría tenido que tener un hijo justo después y haber ido a pedir mi primer trabajo, frente a 50 hombres candidatos al mismo puesto, preñada o con mi hijo en brazos. Y en ese caso seguro que el entrevistador hubiera dicho - Qué competente esta chica que es capaz de todo, hala venga maja, el puesto es tuyo -". Anda, anda, tira, tira que la lleva Ud. buena, señora absurda.
Lo que está claro es que frente a esta jodida naturaleza que nos ha impuesto un reloj biológico incrustado en el ovario, mientras los hombres coletean (y nunca mejor dicho) sin preocupaciones procreativas, no hay nada que podamos hacer.
Espera, espera : ¿Quién ha dicho que no?, ¿Por qué no ayudar a las mujeres a prolongar su vida reproductiva?, ¿Por qué no congelar nuestros óvulos cuándo somos jóvenes?, ¿Por qué no hacernos pruebas que nos permitan saber en qué nivel de fertilidad se encuentra nuestro aparato reproductivo para decidir con conocimiento de causa si prolongar más o no la maternidad ?
Perdón que me enrollo y me pongo reivindicativa, cuando en realidad lo que yo quería decir a aquellas que lucháis por tener un hijo es que no sabéis como os admiro, precisamente porque sé algo del tema soy consciente de que todo el mundo no es capaz de hacer lo que hacéis, de ir tan lejos, allí dónde nunca habíais pensado llegar, dónde casi no hay ya ni límites a lo indecible, no sois mujeres sino heroínas del mundo moderno, luchadoras infatigables de la vida. Mujeres que antes de ser madres sois ya las progenitoras que cualquier bebé se merecería tener por los esfuerzos físicos y psicológicos que afrontáis por ellos. Para mi ya sois más madres que muchas madres, porque sabéis lo que es la dedicación y la devoción absoluta por vuestros hijos. Vivís gestaciones que duran años de espera y no tan sólo meses.
Hoy me postro frente a vosotras. Me arrodillo de admiración. Fuerza, coraje y adelante, todo llega a la que sabe esperar y sobre todo que le den por saquete al puñetero reloj biológico de habas, o a los problemas hormonales u otros (o)varios que seguro que vais a conseguirlo (sobre todo si sois mañas, por cabezonas, qué leches! :)
Muaccccccc
Acabo de recordar que empezé a escribir este blog cuando estaba a punto de dar a luz. Creo recordar que fue en parte por aburrimiento. Ya no sabía que más hacer todo el día en casa durante la baja y lo del ganchillo y el punto de cruz no me llamaba mucho, la verdad.
Podría haber empezado a escribirlo antes, cuando mi bichico no era nada más que una imagen lejana, o un poco después cuando se convirtió en un deseo más concreto, o incluso un poco más tarde cuando ya era una obsesión que llenaba mis noches y mis días. Cuando no entendía porque yo, que había controlado todo en mi vida, que había conseguido todo (bueno casi todo) lo que me proponía, no era capaz de conseguir quedarme embarazada.
Es fácil hablar de lo que es ser madre, pero a veces, es difícil contar el camino que cada una ha vivido para lograrlo.
Tengo amigas que un minuto y medio después de haber dejado la píldora se quedan embarazadas, otras que tardan unos seis meses y otras a las que les ha costado muchas lunas y muchos soles, muchos llantos, mucha desesperación y sobre todo, mucha rabia contenida. Tengo algunas que aún esperan y desesperan. Os quiero a todas por igual, pero este post del blog se lo dedico a aquellas que para ser madres deben luchar sin tirar la toalla, ni morir en el intento.
El día en el que un médico con escasa empatía humana anuncía a una mujer que va a tener que pasar por varios tratamientos para tener un bebé, a ella el mundo se le viene encima, mientras él regresa tranquilo a su casa y se fuma un habano. Para la paciente es como si la esencia misma de su ser, de su femeneidad, se evaporara junto con sus ilusiones más profundas. Es solo el comienzo de un camino en el que la magia que debía emanar de algo tan natural, se convertirá en inyecciones, reacciones hormonales, batas blancas, médicos y hospitales.
Y todo esto es una gran PUTADA, y lo siento, pero es que no tiene otro nombre. Y para colmo de todos los males, cada día más mujeres tienen que pasar por ese terrible proceso agotador y desesperante.
Me horroriza escuchar aquello de "Sí, pero hija, es que ahora lo queréis todo, disfrutar de solteras y tener hijos tarde", a lo que habría que contestar : "Perdone Ud., señora, pero efectivamente cuando decidí estudiar tenía que haberme dado cuenta de que lo mejor con ventidos años era dejarlo todo, tener hijos y olvidarme de tanta tontería intelectual, no fuera que un día se me fuera a pasar el arroz. Y si por casualidad hubiera continuado mis estudios, habría tenido que tener un hijo justo después y haber ido a pedir mi primer trabajo, frente a 50 hombres candidatos al mismo puesto, preñada o con mi hijo en brazos. Y en ese caso seguro que el entrevistador hubiera dicho - Qué competente esta chica que es capaz de todo, hala venga maja, el puesto es tuyo -". Anda, anda, tira, tira que la lleva Ud. buena, señora absurda.
Lo que está claro es que frente a esta jodida naturaleza que nos ha impuesto un reloj biológico incrustado en el ovario, mientras los hombres coletean (y nunca mejor dicho) sin preocupaciones procreativas, no hay nada que podamos hacer.
Espera, espera : ¿Quién ha dicho que no?, ¿Por qué no ayudar a las mujeres a prolongar su vida reproductiva?, ¿Por qué no congelar nuestros óvulos cuándo somos jóvenes?, ¿Por qué no hacernos pruebas que nos permitan saber en qué nivel de fertilidad se encuentra nuestro aparato reproductivo para decidir con conocimiento de causa si prolongar más o no la maternidad ?
Perdón que me enrollo y me pongo reivindicativa, cuando en realidad lo que yo quería decir a aquellas que lucháis por tener un hijo es que no sabéis como os admiro, precisamente porque sé algo del tema soy consciente de que todo el mundo no es capaz de hacer lo que hacéis, de ir tan lejos, allí dónde nunca habíais pensado llegar, dónde casi no hay ya ni límites a lo indecible, no sois mujeres sino heroínas del mundo moderno, luchadoras infatigables de la vida. Mujeres que antes de ser madres sois ya las progenitoras que cualquier bebé se merecería tener por los esfuerzos físicos y psicológicos que afrontáis por ellos. Para mi ya sois más madres que muchas madres, porque sabéis lo que es la dedicación y la devoción absoluta por vuestros hijos. Vivís gestaciones que duran años de espera y no tan sólo meses.
Hoy me postro frente a vosotras. Me arrodillo de admiración. Fuerza, coraje y adelante, todo llega a la que sabe esperar y sobre todo que le den por saquete al puñetero reloj biológico de habas, o a los problemas hormonales u otros (o)varios que seguro que vais a conseguirlo (sobre todo si sois mañas, por cabezonas, qué leches! :)
Muaccccccc
mercredi 12 juin 2013
¿Dónde hay que firmar para tener un día de descanso supremo, por favor?
¡Madre mía! (Mon Dieu !), hoy he batido el récord de puntos en el videojuego "Extreme Fatiga Redemption I" y como soy un poco masoca voy a escribir algo y así me voy a acostar mas tarde todavía. Y os diréis "Qué gilipollez incongruente que nos cuenta esta chica" pero entended que necesito reírme un poco para no "explotar un plomo" (expresión franchuta)
La verdad es que tengo que descansar porque no paro de hacer una tontería detrás de otra y en mi nuevo curro comienzan a pensar (creo yo) que han contratado a un alien, pero a una raza de alien torpe.
Para empezar al llegar hoy he ido directa a hacerme un café con 10 céntimos en la mano. Al cabo de unos segundos uno de mis nuevos compis me dice: -¿Qué haces mirando la Nesspresso?-, y en ese momento he caído en que ya no estoy en mi antiguo despacho y que ya no tenemos máquinas de café a 10 céntimos sino la maquina diabólica y sus hermosas capsulitas gratis (tierra trágame... ¡yo que estaba buscando la ranura para meter la monedica!)
A todo esto hay que añadir que no era la primera tontería del día porque al bajar del RER he cambiado de metro y me he ido directa al despacho... hasta aquí todo bien, normal, pero el problema es que no iba al de ahora, sino al que nos vamos a mudar dentro de dos semanas. Menos mal que me he dado cuenta antes de subirme a la línea, y hala, vuelta atrás a coger el metro correcto sorteando la marea humana en dirección contraria!!!
Ya os imagináis en que estado se encuentra mi cerebro actualmente, incapaz de pensar de forma coherente.
Así que después de 9 horas de curro de locura (estoy lanzando una nueva página web y no sé ni por dónde empezar con todo lo que hay que hacer) y llamadas a los bancos para negociar el tipo de interés del préstamo immobiliario (aquí tienes que tener un máster en finanzas y un Cum Laude en psicología cuando te compras un piso), os podéis imaginar lo contenta que estaba al llegar a casa. Solo pensaba en tirarme en el sofá, tomarme una coca cola fresquita y darme un baño caliente. En ese momento me he preguntado porque no se puede dimitir del puesto de madre un ratito, "mira cariño que yo te quiero mucho pero te pongo en off y luego vuelvo"
Pues nada, que como no se puede hacer ni me he tomado la coca-cola, el sofá ya no estoy segura ni de si existe en casa y ni me he dado el baño ni na de na (el padre de la criatura os podéis imaginar estaba currando, pobrecico mío también que no para)
Bueno, ahora sí que sí, me voy a dodo
Besos Laras Crofts (y Marios bross :) de mi corazón
La verdad es que tengo que descansar porque no paro de hacer una tontería detrás de otra y en mi nuevo curro comienzan a pensar (creo yo) que han contratado a un alien, pero a una raza de alien torpe.
Para empezar al llegar hoy he ido directa a hacerme un café con 10 céntimos en la mano. Al cabo de unos segundos uno de mis nuevos compis me dice: -¿Qué haces mirando la Nesspresso?-, y en ese momento he caído en que ya no estoy en mi antiguo despacho y que ya no tenemos máquinas de café a 10 céntimos sino la maquina diabólica y sus hermosas capsulitas gratis (tierra trágame... ¡yo que estaba buscando la ranura para meter la monedica!)
A todo esto hay que añadir que no era la primera tontería del día porque al bajar del RER he cambiado de metro y me he ido directa al despacho... hasta aquí todo bien, normal, pero el problema es que no iba al de ahora, sino al que nos vamos a mudar dentro de dos semanas. Menos mal que me he dado cuenta antes de subirme a la línea, y hala, vuelta atrás a coger el metro correcto sorteando la marea humana en dirección contraria!!!
Ya os imagináis en que estado se encuentra mi cerebro actualmente, incapaz de pensar de forma coherente.
Así que después de 9 horas de curro de locura (estoy lanzando una nueva página web y no sé ni por dónde empezar con todo lo que hay que hacer) y llamadas a los bancos para negociar el tipo de interés del préstamo immobiliario (aquí tienes que tener un máster en finanzas y un Cum Laude en psicología cuando te compras un piso), os podéis imaginar lo contenta que estaba al llegar a casa. Solo pensaba en tirarme en el sofá, tomarme una coca cola fresquita y darme un baño caliente. En ese momento me he preguntado porque no se puede dimitir del puesto de madre un ratito, "mira cariño que yo te quiero mucho pero te pongo en off y luego vuelvo"
Pues nada, que como no se puede hacer ni me he tomado la coca-cola, el sofá ya no estoy segura ni de si existe en casa y ni me he dado el baño ni na de na (el padre de la criatura os podéis imaginar estaba currando, pobrecico mío también que no para)
Bueno, ahora sí que sí, me voy a dodo
Besos Laras Crofts (y Marios bross :) de mi corazón
dimanche 2 juin 2013
Amigas y muy señores míos
¿Qué tal guapas?
Yo bien, la verdad, muy cansada pero animada. Esta ha sido mi última semana en la empresa donde he trabajado los últimos tres años y dentro de unos días voy a empezar a trabajar en otra compañía. Los finales son tristes y los comienzos estresantes. Qué os voy a contar que no sepáis ya.
Pero vamos, no es de esto de lo que quería hablar, sino de mi finde de la semana pasada en Londres. Fui a visitar a Mary Jo, mi amiga del alma. A conocer a su nueva retoña, tan bonita y tan tranquila ella, un amorcico de bebé. Me llevé al peque, para que estuviera con su primo putativo, su primer hijo, que ya tiene dos años. Mi bichico tiene diez meses pero como ya se "desplaza" (sujetandose por las paredes, cuál spiderman) pudieron interactuar un poquico.
Es emocionante verles jugar juntos, darse besicos y escrutarse detenidamente. Es como si nuestra amistad pudiera un día vivir también en ellos y continuar así perpetualmente por los siglos de los siglos (aunque vete a saber, igual dentro de un par de años se están pegando y mordiendo y luego no se soportan ni en pintura).
Nos lo pasamos muy bien. Las dos pudimos además hablar un poco de nuestras vidas de mujeres y madres. Pudimos criticar a nuestros cónyuges, jefes, al tiempo asqueroso de nuestras ciudades adoptivas, a los viajeros agrios que te miran mal en el Eurostar cuando hace ruido el niño. Hablamos como dos expatriadas sintiendo, como solo las mujeres somos capaces de sentirlo, esa extrema complicidad y empatía tan necesarias para nuestro equilibrio interior.
¡Cómo nos reímos! Con mi sobri putativo diciendo "chaquet" (mezcla de chaqueta y Jacket) y "pish" (mezcla de pez y fish). Estamos criando monstruos del lenguaje, futuros destructores de diccionarios, peores que sus madres que le llaman encimera al mostrador de facturación del aeropuerto.
Lo mejor es que descubrimos que en cualquier país, sea cuál sea la nacionalidad del Pater familias, las situaciones son similares. Las dos llegamos a la conclusión de que a los hombres les gusta ponernos nerviosas (por no decir histéricas) y después actuar como si nada, como si la culpa de todo fuera nuestro carácter cíclico e impetuoso.
Resulta que su "husband" tampoco encuentra nunca las cosas de los niños y dice que es porque ella no las ha ordenado bien, que por la mañana también está en plan "cool" mientras ella corre por todas partes y luego cuando llegan 10 minutos tarde al lugar donde han quedado, le dice que se organiza mal. Al parecer también se mosquea si ella no le hace caso cuando le habla, aunque este dando el pecho a la niña en ese momento, pensando en lo que queda en la nevera para cenar y apartando un juguete del grande con el pie para que no se tropiece al pasar y se estampe los morros.
Estos hombres que han recorrido tanto mundo y que pese a todo cuando se les pone un ordenador delante se sienten poseídos por el Hulk televisivo y se ponen a ver series, una detrás de la otra, mientras te dicen que así se relajan que no han parado en toda la semana, pero que no te preocupes que enseguida llegan para ayudarte (si todo está hecho en ese momento es culpa tuya por no haberles esperado)
ARGHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH SON TODOS IGUALICOS, COMO CORTADICOS POR EL MISMO PATRON
Yo bien, la verdad, muy cansada pero animada. Esta ha sido mi última semana en la empresa donde he trabajado los últimos tres años y dentro de unos días voy a empezar a trabajar en otra compañía. Los finales son tristes y los comienzos estresantes. Qué os voy a contar que no sepáis ya.
Pero vamos, no es de esto de lo que quería hablar, sino de mi finde de la semana pasada en Londres. Fui a visitar a Mary Jo, mi amiga del alma. A conocer a su nueva retoña, tan bonita y tan tranquila ella, un amorcico de bebé. Me llevé al peque, para que estuviera con su primo putativo, su primer hijo, que ya tiene dos años. Mi bichico tiene diez meses pero como ya se "desplaza" (sujetandose por las paredes, cuál spiderman) pudieron interactuar un poquico.
Es emocionante verles jugar juntos, darse besicos y escrutarse detenidamente. Es como si nuestra amistad pudiera un día vivir también en ellos y continuar así perpetualmente por los siglos de los siglos (aunque vete a saber, igual dentro de un par de años se están pegando y mordiendo y luego no se soportan ni en pintura).
Nos lo pasamos muy bien. Las dos pudimos además hablar un poco de nuestras vidas de mujeres y madres. Pudimos criticar a nuestros cónyuges, jefes, al tiempo asqueroso de nuestras ciudades adoptivas, a los viajeros agrios que te miran mal en el Eurostar cuando hace ruido el niño. Hablamos como dos expatriadas sintiendo, como solo las mujeres somos capaces de sentirlo, esa extrema complicidad y empatía tan necesarias para nuestro equilibrio interior.
¡Cómo nos reímos! Con mi sobri putativo diciendo "chaquet" (mezcla de chaqueta y Jacket) y "pish" (mezcla de pez y fish). Estamos criando monstruos del lenguaje, futuros destructores de diccionarios, peores que sus madres que le llaman encimera al mostrador de facturación del aeropuerto.
Lo mejor es que descubrimos que en cualquier país, sea cuál sea la nacionalidad del Pater familias, las situaciones son similares. Las dos llegamos a la conclusión de que a los hombres les gusta ponernos nerviosas (por no decir histéricas) y después actuar como si nada, como si la culpa de todo fuera nuestro carácter cíclico e impetuoso.
Resulta que su "husband" tampoco encuentra nunca las cosas de los niños y dice que es porque ella no las ha ordenado bien, que por la mañana también está en plan "cool" mientras ella corre por todas partes y luego cuando llegan 10 minutos tarde al lugar donde han quedado, le dice que se organiza mal. Al parecer también se mosquea si ella no le hace caso cuando le habla, aunque este dando el pecho a la niña en ese momento, pensando en lo que queda en la nevera para cenar y apartando un juguete del grande con el pie para que no se tropiece al pasar y se estampe los morros.
Estos hombres que han recorrido tanto mundo y que pese a todo cuando se les pone un ordenador delante se sienten poseídos por el Hulk televisivo y se ponen a ver series, una detrás de la otra, mientras te dicen que así se relajan que no han parado en toda la semana, pero que no te preocupes que enseguida llegan para ayudarte (si todo está hecho en ese momento es culpa tuya por no haberles esperado)
ARGHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH SON TODOS IGUALICOS, COMO CORTADICOS POR EL MISMO PATRON
jeudi 16 mai 2013
Mi videojuego de cada día
¡Guapas!
Pero, madre mía del amor hermoso, que difícil es llegar a todo en 24h : levantarse con las legañas aún pegadas para ocuparse del peque antes de ir a currar (cambiar pañal, dar biberón y jugar a las 7h de la mañana cuando el cerebro no te da ni para cantar los cinco lobitos), aguantar el transporte parisino mal oliente, pasar 9 horas en el despacho, hacer las compras, recoger la casa, hacer la cena (bueno gracias a la igualdad hombre mujer y al reparto equitativo de tareas, de vez en cuando pedimos que nos entreguen un menú chino-japonés a domicilio) y todo esto guardando siempre la moral bien alta cuando en realidad estás en depresión profunda con este tiempo gris asqueroso. Ahh y con un poco de suerte al final del día vais a poder ver los dos una serie tranquila y dormir sin sobresaltos llorosos (una noche de cada 50 en años bisiestos)
No sé si os pasa a vosotras pero a veces vivo con la impresión de ganar puntos con cada tarea que acabo, como si fuera pasando pantallas de un videojuego, y que al final del día es como si tuviera que tener un cierto número acumulado para considerar que he sido capaz de llegar a todo y de ser una mujer digna de tal nombre. Como descansar no me da puntos pues no hay tiempo para eso...
¿Me estaré volviendo Mario Bros? (preferiría Lara Croft, la verdad)
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