¡Madre mía! (Mon Dieu !), hoy he batido el récord de puntos en el videojuego "Extreme Fatiga Redemption I" y como soy un poco masoca voy a escribir algo y así me voy a acostar mas tarde todavía. Y os diréis "Qué gilipollez incongruente que nos cuenta esta chica" pero entended que necesito reírme un poco para no "explotar un plomo" (expresión franchuta)
La verdad es que tengo que descansar porque no paro de hacer una tontería detrás de otra y en mi nuevo curro comienzan a pensar (creo yo) que han contratado a un alien, pero a una raza de alien torpe.
Para empezar al llegar hoy he ido directa a hacerme un café con 10 céntimos en la mano. Al cabo de unos segundos uno de mis nuevos compis me dice: -¿Qué haces mirando la Nesspresso?-, y en ese momento he caído en que ya no estoy en mi antiguo despacho y que ya no tenemos máquinas de café a 10 céntimos sino la maquina diabólica y sus hermosas capsulitas gratis (tierra trágame... ¡yo que estaba buscando la ranura para meter la monedica!)
A todo esto hay que añadir que no era la primera tontería del día porque al bajar del RER he cambiado de metro y me he ido directa al despacho... hasta aquí todo bien, normal, pero el problema es que no iba al de ahora, sino al que nos vamos a mudar dentro de dos semanas. Menos mal que me he dado cuenta antes de subirme a la línea, y hala, vuelta atrás a coger el metro correcto sorteando la marea humana en dirección contraria!!!
Ya os imagináis en que estado se encuentra mi cerebro actualmente, incapaz de pensar de forma coherente.
Así que después de 9 horas de curro de locura (estoy lanzando una nueva página web y no sé ni por dónde empezar con todo lo que hay que hacer) y llamadas a los bancos para negociar el tipo de interés del préstamo immobiliario (aquí tienes que tener un máster en finanzas y un Cum Laude en psicología cuando te compras un piso), os podéis imaginar lo contenta que estaba al llegar a casa. Solo pensaba en tirarme en el sofá, tomarme una coca cola fresquita y darme un baño caliente. En ese momento me he preguntado porque no se puede dimitir del puesto de madre un ratito, "mira cariño que yo te quiero mucho pero te pongo en off y luego vuelvo"
Pues nada, que como no se puede hacer ni me he tomado la coca-cola, el sofá ya no estoy segura ni de si existe en casa y ni me he dado el baño ni na de na (el padre de la criatura os podéis imaginar estaba currando, pobrecico mío también que no para)
Bueno, ahora sí que sí, me voy a dodo
Besos Laras Crofts (y Marios bross :) de mi corazón
mercredi 12 juin 2013
dimanche 2 juin 2013
Amigas y muy señores míos
¿Qué tal guapas?
Yo bien, la verdad, muy cansada pero animada. Esta ha sido mi última semana en la empresa donde he trabajado los últimos tres años y dentro de unos días voy a empezar a trabajar en otra compañía. Los finales son tristes y los comienzos estresantes. Qué os voy a contar que no sepáis ya.
Pero vamos, no es de esto de lo que quería hablar, sino de mi finde de la semana pasada en Londres. Fui a visitar a Mary Jo, mi amiga del alma. A conocer a su nueva retoña, tan bonita y tan tranquila ella, un amorcico de bebé. Me llevé al peque, para que estuviera con su primo putativo, su primer hijo, que ya tiene dos años. Mi bichico tiene diez meses pero como ya se "desplaza" (sujetandose por las paredes, cuál spiderman) pudieron interactuar un poquico.
Es emocionante verles jugar juntos, darse besicos y escrutarse detenidamente. Es como si nuestra amistad pudiera un día vivir también en ellos y continuar así perpetualmente por los siglos de los siglos (aunque vete a saber, igual dentro de un par de años se están pegando y mordiendo y luego no se soportan ni en pintura).
Nos lo pasamos muy bien. Las dos pudimos además hablar un poco de nuestras vidas de mujeres y madres. Pudimos criticar a nuestros cónyuges, jefes, al tiempo asqueroso de nuestras ciudades adoptivas, a los viajeros agrios que te miran mal en el Eurostar cuando hace ruido el niño. Hablamos como dos expatriadas sintiendo, como solo las mujeres somos capaces de sentirlo, esa extrema complicidad y empatía tan necesarias para nuestro equilibrio interior.
¡Cómo nos reímos! Con mi sobri putativo diciendo "chaquet" (mezcla de chaqueta y Jacket) y "pish" (mezcla de pez y fish). Estamos criando monstruos del lenguaje, futuros destructores de diccionarios, peores que sus madres que le llaman encimera al mostrador de facturación del aeropuerto.
Lo mejor es que descubrimos que en cualquier país, sea cuál sea la nacionalidad del Pater familias, las situaciones son similares. Las dos llegamos a la conclusión de que a los hombres les gusta ponernos nerviosas (por no decir histéricas) y después actuar como si nada, como si la culpa de todo fuera nuestro carácter cíclico e impetuoso.
Resulta que su "husband" tampoco encuentra nunca las cosas de los niños y dice que es porque ella no las ha ordenado bien, que por la mañana también está en plan "cool" mientras ella corre por todas partes y luego cuando llegan 10 minutos tarde al lugar donde han quedado, le dice que se organiza mal. Al parecer también se mosquea si ella no le hace caso cuando le habla, aunque este dando el pecho a la niña en ese momento, pensando en lo que queda en la nevera para cenar y apartando un juguete del grande con el pie para que no se tropiece al pasar y se estampe los morros.
Estos hombres que han recorrido tanto mundo y que pese a todo cuando se les pone un ordenador delante se sienten poseídos por el Hulk televisivo y se ponen a ver series, una detrás de la otra, mientras te dicen que así se relajan que no han parado en toda la semana, pero que no te preocupes que enseguida llegan para ayudarte (si todo está hecho en ese momento es culpa tuya por no haberles esperado)
ARGHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH SON TODOS IGUALICOS, COMO CORTADICOS POR EL MISMO PATRON
Yo bien, la verdad, muy cansada pero animada. Esta ha sido mi última semana en la empresa donde he trabajado los últimos tres años y dentro de unos días voy a empezar a trabajar en otra compañía. Los finales son tristes y los comienzos estresantes. Qué os voy a contar que no sepáis ya.
Pero vamos, no es de esto de lo que quería hablar, sino de mi finde de la semana pasada en Londres. Fui a visitar a Mary Jo, mi amiga del alma. A conocer a su nueva retoña, tan bonita y tan tranquila ella, un amorcico de bebé. Me llevé al peque, para que estuviera con su primo putativo, su primer hijo, que ya tiene dos años. Mi bichico tiene diez meses pero como ya se "desplaza" (sujetandose por las paredes, cuál spiderman) pudieron interactuar un poquico.
Es emocionante verles jugar juntos, darse besicos y escrutarse detenidamente. Es como si nuestra amistad pudiera un día vivir también en ellos y continuar así perpetualmente por los siglos de los siglos (aunque vete a saber, igual dentro de un par de años se están pegando y mordiendo y luego no se soportan ni en pintura).
Nos lo pasamos muy bien. Las dos pudimos además hablar un poco de nuestras vidas de mujeres y madres. Pudimos criticar a nuestros cónyuges, jefes, al tiempo asqueroso de nuestras ciudades adoptivas, a los viajeros agrios que te miran mal en el Eurostar cuando hace ruido el niño. Hablamos como dos expatriadas sintiendo, como solo las mujeres somos capaces de sentirlo, esa extrema complicidad y empatía tan necesarias para nuestro equilibrio interior.
¡Cómo nos reímos! Con mi sobri putativo diciendo "chaquet" (mezcla de chaqueta y Jacket) y "pish" (mezcla de pez y fish). Estamos criando monstruos del lenguaje, futuros destructores de diccionarios, peores que sus madres que le llaman encimera al mostrador de facturación del aeropuerto.
Lo mejor es que descubrimos que en cualquier país, sea cuál sea la nacionalidad del Pater familias, las situaciones son similares. Las dos llegamos a la conclusión de que a los hombres les gusta ponernos nerviosas (por no decir histéricas) y después actuar como si nada, como si la culpa de todo fuera nuestro carácter cíclico e impetuoso.
Resulta que su "husband" tampoco encuentra nunca las cosas de los niños y dice que es porque ella no las ha ordenado bien, que por la mañana también está en plan "cool" mientras ella corre por todas partes y luego cuando llegan 10 minutos tarde al lugar donde han quedado, le dice que se organiza mal. Al parecer también se mosquea si ella no le hace caso cuando le habla, aunque este dando el pecho a la niña en ese momento, pensando en lo que queda en la nevera para cenar y apartando un juguete del grande con el pie para que no se tropiece al pasar y se estampe los morros.
Estos hombres que han recorrido tanto mundo y que pese a todo cuando se les pone un ordenador delante se sienten poseídos por el Hulk televisivo y se ponen a ver series, una detrás de la otra, mientras te dicen que así se relajan que no han parado en toda la semana, pero que no te preocupes que enseguida llegan para ayudarte (si todo está hecho en ese momento es culpa tuya por no haberles esperado)
ARGHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH SON TODOS IGUALICOS, COMO CORTADICOS POR EL MISMO PATRON
jeudi 16 mai 2013
Mi videojuego de cada día
¡Guapas!
Pero, madre mía del amor hermoso, que difícil es llegar a todo en 24h : levantarse con las legañas aún pegadas para ocuparse del peque antes de ir a currar (cambiar pañal, dar biberón y jugar a las 7h de la mañana cuando el cerebro no te da ni para cantar los cinco lobitos), aguantar el transporte parisino mal oliente, pasar 9 horas en el despacho, hacer las compras, recoger la casa, hacer la cena (bueno gracias a la igualdad hombre mujer y al reparto equitativo de tareas, de vez en cuando pedimos que nos entreguen un menú chino-japonés a domicilio) y todo esto guardando siempre la moral bien alta cuando en realidad estás en depresión profunda con este tiempo gris asqueroso. Ahh y con un poco de suerte al final del día vais a poder ver los dos una serie tranquila y dormir sin sobresaltos llorosos (una noche de cada 50 en años bisiestos)
No sé si os pasa a vosotras pero a veces vivo con la impresión de ganar puntos con cada tarea que acabo, como si fuera pasando pantallas de un videojuego, y que al final del día es como si tuviera que tener un cierto número acumulado para considerar que he sido capaz de llegar a todo y de ser una mujer digna de tal nombre. Como descansar no me da puntos pues no hay tiempo para eso...
¿Me estaré volviendo Mario Bros? (preferiría Lara Croft, la verdad)
mercredi 13 février 2013
Reflexiones de pareja
Madres y muy señoras mías,
Lo primero de todo agradeceros vuestros elogios que me motivan para seguir escribiendo. Es el regalo más bonito que podíais hacerme. Decirme que os sentis identificadas y que os reís un rato con mis posts vale un potosí (como decían nuestras abuelas). Así que como me habéis pedido que siga contando mis historietas allá voy...
Hoy me gustaría hablar de la pareja, en qué nos convertimos la mamá y el papá, antigos seres irresponsables respetando la regla de ocho horas de sueño mínimo por día (y algo más el fin de semana), cuando llega ese 3er pasajero a la nave nodriza.
Lo primero de todo nos convertimos en una familia, ¿Y eso qué implica? Pues, pensar en triple y ya no en doble. Y eso en todo momento. Cuando piensas en lo que vas a hacer el fin de semana, en las próximas vacaciones, en las compras en el super (ahora vais a Carrefour aunque os pille lejos porque los pañales Pampers son más baratos), en la siesta, en ver el último capítulo de Dexter, en ir al cine (bueno mejor dicho en NO ir al cine).
La pareja se convierte en una especie de ordenador con programas complicadísimos de gestión logística que debe evitar todo cortocircuito posible que ponga en peligro el sistema. Para ello hay que evitar sobre todo los reproches, las comparaciones, la competición absurda, nadie es mejor ni peor, cada uno hace las cosas a su manera. No sirve de nada discutir porque uno opina que el agua del baño tiene que estar a 37° y el otro a 38°, se pone a 37,5° y... ¡ya está! (o sino otra opción es hacer lo que te da la gana y decir al papá en cuestión que efectivamente tiene razón y que has hecho lo dice)
Eso sí, los trayectos en coche ya no son los mismos. Antes los dos cantabais como locos canciones de la Carrá en la parte delantera haciendo la ola con los brazos (no hablo de nosotros, por supuesto, válgame Dios :P) y ahora te cuesta oir a tu hombre cuando te comenta algo porque estás detrás intentando entretener al bicho con un sonajero. Y de paso le pides que baje la música, anda, que sino no se va a dormir...
Y qué decir de la vida secreta de la pareja, la vida íntima, pues que existir existe (al parecer se han dado casos jeje). Eso sí, durante muchassss semanas tras el nacimiento del baby ni siquiera recuerdas que un día esto formaba parte de tu vida, ni entiendes como esa zona magullada de tu cuerpo podrá algún día volver a tener ganas de fiesta. Pero como la naturaleza es sabia (y sobre todo egoísta porque quiere que la especie no se extinga), todo vuelve a su estado anterior y la líbido, que se quedó junto con la placenta en el hospital, resurge de sus cenizas. Cuando todo vuelve a su cauce hay una sensación de primera vez, como un antes y un después inexplicables. Como un reencuentro contigo misma y con tu pareja y entiendes que no solo eres madre para él, que sigues siendo su mujer.
También se gana en originalidad (sin olvidar en eficacia y rapidez). Aún recuerdo esa vecina de Zaragoza que contaba un día en la panadería que cuando sus hijos eran pequeños se encerraba con su marido en la cocina, empujaban la lavadora delante de la puerta y les decían que la estaban arreglando y que esperaran un ratito :)
Pero lo que realmente os une ahora es esa misma luz que brilla en vuestros ojos cuando comentáis el último logro del peque (como si oirle por primera vez haciendo pedorretas fuera tan importante como el descubrimiento de la teoría de la relatividad) y lo vulnerables que os sentís porque tose desde hace dos días y ya no sabéis qué hacer.
Además descubres facetas que no imaginabas en el otro: la paciencia, la ternura, la delicadeza, y sobre todo, descubres que tu hombre no tiene sentido del rídiculo cuando se trata de hacer reir a su hijo, pero que importa, se te cae la baba con sus carcajadas.
Lo que cambía es que hay un nuevo ser que reúne las cualidades y defectos de los dos, un ser que sonríe y te observa para recordar que por él, por su futuro, tenemos que ser mejores cada día, no solo como padres, sino como la pareja que por amor decidió traerle al mundo.
Ala, y ahora a dormir que ya es hora,
Besos
Lo primero de todo agradeceros vuestros elogios que me motivan para seguir escribiendo. Es el regalo más bonito que podíais hacerme. Decirme que os sentis identificadas y que os reís un rato con mis posts vale un potosí (como decían nuestras abuelas). Así que como me habéis pedido que siga contando mis historietas allá voy...
Hoy me gustaría hablar de la pareja, en qué nos convertimos la mamá y el papá, antigos seres irresponsables respetando la regla de ocho horas de sueño mínimo por día (y algo más el fin de semana), cuando llega ese 3er pasajero a la nave nodriza.
Lo primero de todo nos convertimos en una familia, ¿Y eso qué implica? Pues, pensar en triple y ya no en doble. Y eso en todo momento. Cuando piensas en lo que vas a hacer el fin de semana, en las próximas vacaciones, en las compras en el super (ahora vais a Carrefour aunque os pille lejos porque los pañales Pampers son más baratos), en la siesta, en ver el último capítulo de Dexter, en ir al cine (bueno mejor dicho en NO ir al cine).
La pareja se convierte en una especie de ordenador con programas complicadísimos de gestión logística que debe evitar todo cortocircuito posible que ponga en peligro el sistema. Para ello hay que evitar sobre todo los reproches, las comparaciones, la competición absurda, nadie es mejor ni peor, cada uno hace las cosas a su manera. No sirve de nada discutir porque uno opina que el agua del baño tiene que estar a 37° y el otro a 38°, se pone a 37,5° y... ¡ya está! (o sino otra opción es hacer lo que te da la gana y decir al papá en cuestión que efectivamente tiene razón y que has hecho lo dice)
Eso sí, los trayectos en coche ya no son los mismos. Antes los dos cantabais como locos canciones de la Carrá en la parte delantera haciendo la ola con los brazos (no hablo de nosotros, por supuesto, válgame Dios :P) y ahora te cuesta oir a tu hombre cuando te comenta algo porque estás detrás intentando entretener al bicho con un sonajero. Y de paso le pides que baje la música, anda, que sino no se va a dormir...
Y qué decir de la vida secreta de la pareja, la vida íntima, pues que existir existe (al parecer se han dado casos jeje). Eso sí, durante muchassss semanas tras el nacimiento del baby ni siquiera recuerdas que un día esto formaba parte de tu vida, ni entiendes como esa zona magullada de tu cuerpo podrá algún día volver a tener ganas de fiesta. Pero como la naturaleza es sabia (y sobre todo egoísta porque quiere que la especie no se extinga), todo vuelve a su estado anterior y la líbido, que se quedó junto con la placenta en el hospital, resurge de sus cenizas. Cuando todo vuelve a su cauce hay una sensación de primera vez, como un antes y un después inexplicables. Como un reencuentro contigo misma y con tu pareja y entiendes que no solo eres madre para él, que sigues siendo su mujer.
También se gana en originalidad (sin olvidar en eficacia y rapidez). Aún recuerdo esa vecina de Zaragoza que contaba un día en la panadería que cuando sus hijos eran pequeños se encerraba con su marido en la cocina, empujaban la lavadora delante de la puerta y les decían que la estaban arreglando y que esperaran un ratito :)
Pero lo que realmente os une ahora es esa misma luz que brilla en vuestros ojos cuando comentáis el último logro del peque (como si oirle por primera vez haciendo pedorretas fuera tan importante como el descubrimiento de la teoría de la relatividad) y lo vulnerables que os sentís porque tose desde hace dos días y ya no sabéis qué hacer.
Además descubres facetas que no imaginabas en el otro: la paciencia, la ternura, la delicadeza, y sobre todo, descubres que tu hombre no tiene sentido del rídiculo cuando se trata de hacer reir a su hijo, pero que importa, se te cae la baba con sus carcajadas.
Lo que cambía es que hay un nuevo ser que reúne las cualidades y defectos de los dos, un ser que sonríe y te observa para recordar que por él, por su futuro, tenemos que ser mejores cada día, no solo como padres, sino como la pareja que por amor decidió traerle al mundo.
Ala, y ahora a dormir que ya es hora,
Besos
mercredi 5 décembre 2012
Cro-magnon con traje y corbata
Hoy estoy de muy mala leche!
Voy a escribir un post corto pero intenso para liberarme de estas malas vibraciones.
Todo esto por el comentario de un colega machista que aún no entiende como funcionan las mujeres. Y lo peor de esto, es que me huelo, me temo que él es solo un ejemplo, un representante más de esa raza de hombres absurdos que tanto abunda por el mundo (los mismos que en plena reunión te saltan "mira nena, yo opino que..." qué nena, ni que narices, tú me llamas por mi nombre, hombre de Cro-magnon, cara de mono)
Bueno, pues eso, que como es tarde os lo explico brevemente:
Acabamos la entrevista de una candidata a un puesto comercial. La entrevista genial : ella muy profesional, muy agradable, con muy buenas ideas, habla 3 lenguas. Vamos una perla como suele decirse. Así que tras colgar le pregunto al CR (colega retrogado) : Qué opinas? Parece competente, verdad? y CR confirma que efectivamente le ha gustado que parece un buen perfil y blablabla... pero de repente, inmenso error, va y dice "Ayy!! se me ha olvidado preguntarle si tiene hijos!!" #&/&/#xddpp(())°° (insultos en varias lenguas) CASI LO MATO!!!
Pero a ver, qué es esa jilipollez. Es que si te dice que tiene hijos va a ser menos profesional?? A ver, señores retrogados, hay que asumir que no entendéis nada sobre la naturaleza super bien organizada del cerebro femenino. Si siempre has sido una trabajadora eficaz, cuando eres madre eres eficaz y media, es decir, que realmente valoras cada minuto de trabajo y lo empleas al máximo porque pasadas las 18h30 tienes otra vida a la que dedicarte. Aprendes a priorizar tareas esenciales, no perder tiempo en detalles, etc, etc. Ayy ignorantes de ellos que creen que una madre trabaja menos, pero no os dais cuenta, tontolabas, de que una mujer es lo suficientemente madura como para gestionar su trabajo de la mejor forma. Si es necesario puede cuidar a su niño y trabajar después de cenar para preparar una presentación ppoint al Comité Ejecutivo. Ayyy pobrecicos, no será que en el fondo no lo entendéis porque vosotros seríais incapaces?
Bueno y tras esto me voy a dormir. Espero no tener sueños muy violentos en los que me cargo a alguien.
Besos a todas,
PD : siento si faltan signos de puntuación, interrogación y exclamación pero he querido ser rápida y eficaz esta vez :)
Voy a escribir un post corto pero intenso para liberarme de estas malas vibraciones.
Todo esto por el comentario de un colega machista que aún no entiende como funcionan las mujeres. Y lo peor de esto, es que me huelo, me temo que él es solo un ejemplo, un representante más de esa raza de hombres absurdos que tanto abunda por el mundo (los mismos que en plena reunión te saltan "mira nena, yo opino que..." qué nena, ni que narices, tú me llamas por mi nombre, hombre de Cro-magnon, cara de mono)
Bueno, pues eso, que como es tarde os lo explico brevemente:
Acabamos la entrevista de una candidata a un puesto comercial. La entrevista genial : ella muy profesional, muy agradable, con muy buenas ideas, habla 3 lenguas. Vamos una perla como suele decirse. Así que tras colgar le pregunto al CR (colega retrogado) : Qué opinas? Parece competente, verdad? y CR confirma que efectivamente le ha gustado que parece un buen perfil y blablabla... pero de repente, inmenso error, va y dice "Ayy!! se me ha olvidado preguntarle si tiene hijos!!" #&/&/#xddpp(())°° (insultos en varias lenguas) CASI LO MATO!!!
Pero a ver, qué es esa jilipollez. Es que si te dice que tiene hijos va a ser menos profesional?? A ver, señores retrogados, hay que asumir que no entendéis nada sobre la naturaleza super bien organizada del cerebro femenino. Si siempre has sido una trabajadora eficaz, cuando eres madre eres eficaz y media, es decir, que realmente valoras cada minuto de trabajo y lo empleas al máximo porque pasadas las 18h30 tienes otra vida a la que dedicarte. Aprendes a priorizar tareas esenciales, no perder tiempo en detalles, etc, etc. Ayy ignorantes de ellos que creen que una madre trabaja menos, pero no os dais cuenta, tontolabas, de que una mujer es lo suficientemente madura como para gestionar su trabajo de la mejor forma. Si es necesario puede cuidar a su niño y trabajar después de cenar para preparar una presentación ppoint al Comité Ejecutivo. Ayyy pobrecicos, no será que en el fondo no lo entendéis porque vosotros seríais incapaces?
Bueno y tras esto me voy a dormir. Espero no tener sueños muy violentos en los que me cargo a alguien.
Besos a todas,
PD : siento si faltan signos de puntuación, interrogación y exclamación pero he querido ser rápida y eficaz esta vez :)
dimanche 21 octobre 2012
Paranoias de una madre currante
Cuando mis "mamámigas" me contaban hace un par de añitos que desde que te conviertes en madre una sensación constante de culpabilidad te invade, yo asentía bondadosa mientras pensaba que las pobres estaban locas como cabras.
Ignorante de mi, ahora lo entiendo... y lo peor de todo, lo corroboro.
Te sientes culpable por todo: por dejar de dar el pecho o por darlo menos, por no haber esterilizado un biberón, porque el niño está nervioso y no duerme, porque se ha arañado la cara, porque tiene el culete irritado y lo peor de todo... el día que vuelves a trabajar, ese día te sientes tan culpable que hasta te preguntas si no le estarás traumatizando para el resto de su vida.
Ese día te das cuenta de que como madre eres una contradicción con patas y que no sabes que coño quieres (perdonadme por la palabreja, pero creo que entre mujeres podemos utilizar ese término)
No voy a engañaros tampoco, últimamente las doce horas con el peque se me hacían cada vez más largas. Porque cambiar pañales, consolar varias horas de lloros, esterilizar biberones, dar un paseo rodeando la misma manzana todos los días, cantar veinte nanas, lavar a mano bodies con caquitas, etc, te aisla un poquito del resto de la Sociedad.
Por eso sé que necesito volver a estrujarme el cerebro en el curro, tomar cafecillo con los compis, ir a reuniones sin fin y ese es el problema, eso es lo más grave, que no sé si es natural o si soy un despojo humano.
Y lo peor de todo, puñetera incongruencia, es que sé que cuando este allí, delante de mi ordenador de nuevo en mi despacho, echaré de menos hasta sus lloros estridentes y sus caquitas malolientes... ¡¡¡DIOS MIO, QUE ALGUIEN ME AYUDE!!!,¡¡¡ ME ESTOY VOLVIENDO TARUMBA!!!
Y para colmo de los colmos, mis últimas semanas en España no me han ayudado a salir de esta contradicción en la que estoy sumida. He tenido que oir de amigas, primas, tías y demás especies, que el bichillo es muy pequeñito para dejarlo con la niñera, que si no me da pena, que si tal y cual, blablablabla... gracias bonitas por ponermelo más difícil todavía.
He tenido que explicar unas cincuenta veces que en Francia la baja por maternidad es de diez semanas (si compatriotas ibéricas, ni más, ni menos... aunque bueno menos sería imposible) y que la he prolongado un mes más con vacaciones. Que las dos primeras semanas trabajaré solo tres días para que no sea tan brusco el cambio para el bebé, etc, etc.
Y por supuesto que me podría haber cogido una excedencia pero habiendo encontrado a la niñera de mis sueños, y teniéndola que pagar desde septiembre para que no se me vaya ella y la vecina con el otro bebé, veo difícil no trabajar y pagarle al mismo tiempo (que su salario no es moco de pavo). Aquí lo de que los abuelos cuiden a los niños no se estila (y bueno, de todos modos, soy de las que creo que bastante han trabajado ya ellos antes para darles más la lata) y encontrar plaza en guardería o a una niñera diplomada es toda una odísea... así que, ahora que la tengo, no la puedo dejar escapar. Esto es otro mundo y creedme, hay que vivirlo para entenderlo.
Sin olvidarse, que al igual que en todos sitios, en el curro la distancia es el olvido y el tiempo de ausencia es proporcional al momento en el que empezarán a no acordarse ni de tu nombre.
Así que, por favor, seais el tipo de madre que seáis, hayáis dejado vuestro trabajo o no, hayáis cogido una excedencia o reducción de jornada o no, no juzguéis al resto porque cada madre es un mundo y tiene sus propias motivaciones. Os aseguro que incluso aquellas que han decidido volver a trabajar lo antes posible sufren y al volver a sus casas intentan dedicarse al 100% a sus hijos ya que los han echado de menos y tienen miedo de que les quieran un poquito menos que antes. Ser mujer no es fácil, y eso lo sabemos todas, así que seamos comprensivas con el resto.
¿Qué es ser una buena madre, entonces? Yo creo que simplemente es tomar siempre decisiones en el punto de tangencia entre el bienestar de nuestro polluelo y de nuestro equilibrio como mujer, y después aceptarlas sin tapujos... y qué mejor que una madre feliz para criar niños felices que sabrán también un día asumir las decisiones que tomarán en su vida :)
Besicos a todas, seáis como seáis
Ignorante de mi, ahora lo entiendo... y lo peor de todo, lo corroboro.
Te sientes culpable por todo: por dejar de dar el pecho o por darlo menos, por no haber esterilizado un biberón, porque el niño está nervioso y no duerme, porque se ha arañado la cara, porque tiene el culete irritado y lo peor de todo... el día que vuelves a trabajar, ese día te sientes tan culpable que hasta te preguntas si no le estarás traumatizando para el resto de su vida.
Ese día te das cuenta de que como madre eres una contradicción con patas y que no sabes que coño quieres (perdonadme por la palabreja, pero creo que entre mujeres podemos utilizar ese término)
No voy a engañaros tampoco, últimamente las doce horas con el peque se me hacían cada vez más largas. Porque cambiar pañales, consolar varias horas de lloros, esterilizar biberones, dar un paseo rodeando la misma manzana todos los días, cantar veinte nanas, lavar a mano bodies con caquitas, etc, te aisla un poquito del resto de la Sociedad.
Por eso sé que necesito volver a estrujarme el cerebro en el curro, tomar cafecillo con los compis, ir a reuniones sin fin y ese es el problema, eso es lo más grave, que no sé si es natural o si soy un despojo humano.
Y lo peor de todo, puñetera incongruencia, es que sé que cuando este allí, delante de mi ordenador de nuevo en mi despacho, echaré de menos hasta sus lloros estridentes y sus caquitas malolientes... ¡¡¡DIOS MIO, QUE ALGUIEN ME AYUDE!!!,¡¡¡ ME ESTOY VOLVIENDO TARUMBA!!!
Y para colmo de los colmos, mis últimas semanas en España no me han ayudado a salir de esta contradicción en la que estoy sumida. He tenido que oir de amigas, primas, tías y demás especies, que el bichillo es muy pequeñito para dejarlo con la niñera, que si no me da pena, que si tal y cual, blablablabla... gracias bonitas por ponermelo más difícil todavía.
He tenido que explicar unas cincuenta veces que en Francia la baja por maternidad es de diez semanas (si compatriotas ibéricas, ni más, ni menos... aunque bueno menos sería imposible) y que la he prolongado un mes más con vacaciones. Que las dos primeras semanas trabajaré solo tres días para que no sea tan brusco el cambio para el bebé, etc, etc.
Y por supuesto que me podría haber cogido una excedencia pero habiendo encontrado a la niñera de mis sueños, y teniéndola que pagar desde septiembre para que no se me vaya ella y la vecina con el otro bebé, veo difícil no trabajar y pagarle al mismo tiempo (que su salario no es moco de pavo). Aquí lo de que los abuelos cuiden a los niños no se estila (y bueno, de todos modos, soy de las que creo que bastante han trabajado ya ellos antes para darles más la lata) y encontrar plaza en guardería o a una niñera diplomada es toda una odísea... así que, ahora que la tengo, no la puedo dejar escapar. Esto es otro mundo y creedme, hay que vivirlo para entenderlo.
Sin olvidarse, que al igual que en todos sitios, en el curro la distancia es el olvido y el tiempo de ausencia es proporcional al momento en el que empezarán a no acordarse ni de tu nombre.
Así que, por favor, seais el tipo de madre que seáis, hayáis dejado vuestro trabajo o no, hayáis cogido una excedencia o reducción de jornada o no, no juzguéis al resto porque cada madre es un mundo y tiene sus propias motivaciones. Os aseguro que incluso aquellas que han decidido volver a trabajar lo antes posible sufren y al volver a sus casas intentan dedicarse al 100% a sus hijos ya que los han echado de menos y tienen miedo de que les quieran un poquito menos que antes. Ser mujer no es fácil, y eso lo sabemos todas, así que seamos comprensivas con el resto.
¿Qué es ser una buena madre, entonces? Yo creo que simplemente es tomar siempre decisiones en el punto de tangencia entre el bienestar de nuestro polluelo y de nuestro equilibrio como mujer, y después aceptarlas sin tapujos... y qué mejor que una madre feliz para criar niños felices que sabrán también un día asumir las decisiones que tomarán en su vida :)
Besicos a todas, seáis como seáis
mercredi 12 septembre 2012
El diccionario de la nueva madre
Llevo un tiempo sin escribir. Casi todo el verano, de hecho, ahora que caigo en la cuenta. La razón es muy simple y es que el momento tan esperado (y temido) llego al final y Gabriel, Gabi, bichillo, ratoncico, etc, nació el 9 de julio y ya nada fue de nuevo igual. El tiempo como noción desapareció y dio paso a una sucesión de días y noches sin distinción alguna.
No voy a hablar del parto porque la verdad es que aunque duró muchas horas no fue tan terrible como me esperaba (viva la ciencia y los anestesistas a los que otorgo mi veneración absoluta) y entrar en detalles sería propio de una película Gore, lo que no es el objetivo de este blog.
Lo que me gustaría es poder explicar cómo me siento y quién soy realmente desde que de repente en un segundo, el que duró la visión de un ser indefenso recién salido de mis entrañas, me convertí en madre.
Lo que está claro que hay un antes y un después. Antes lo más básico, como ir al baño, asearse y alimentarse dependía de un simple impulso, tienes ganas pues lo haces y basta. Vamos que ni te planteas la importancia del gesto en cuestión. Después tus deseos más elementales dependen de ese ser pequeñito que te busca con su mirada todo el día. Dependen de que no este desesperado por estar en tus brazos y te olvides hasta de hacer pipí (lo que teniendo en cuenta el estado de tu periné no es muy recomendable para tus pantalones). Una ducha sin lloros de fondo se convierte en un placer indescriptible, próximo del éxtasis celestial.
Descubres también lo que significa la palabra PACIENCIA. Paciencia no es escuchar a tu vecina pesada hablar del vecino del tercero que riega las plantas y moja su colada, o tener ganas de darle una torta a tu pareja cuando cambia el canal de tu serie preferida con el mando a distancia. NO, paciencia con mayúsculas, es tener a un bebé en los brazos durante cinco horas llorando y no desesperar y tirarte con él por la ventana (tengo suerte porque vivo en un primero a pocos metros del suelo).
También comprendes lo que es tener MIEDO de verdad, peor que una noche con Stephen King y Alfred Hitchcock juntos contandote historias. Miedo es lo que vives cuando has dormido a tu hijo en los brazos y lo dejas en la cuna, con un movimiento milimetrado digno de un equilibrista, para que no descubra el cambio de posición y se despierte. Miedo de verdad es meterle en el coche y coger el "Périphérique" parisino con el corazón en un puño mientras el angelito duerme tranquilo sin preocuparse por la banda de zombies al volante que le rodean.
Por primera vez entiendes también lo que significa el CANSANCIO. El CS (cansancio supremo) es dormir tres horas seguidas y despertarte cada vez para llegar febril a la cuna sacarte una teta que apenas encuentras (y no sera por el tamaño del aparato en cuestión) y volver a dormir dos horas después y no recordar nada al día siguiente.
El IMPUDOR, sensación que pensabas no existir para ti, se convierte en tu compañero inseparable cada vez que das el pecho en un lugar no apto para tales menesteres (como en plena boda en medio de los amigos de tu marido o delante de tu suegro mientras se toma un café en tu casa... sin leche menos mal). También la VERGÜENZA desaparece para transformarse en la palabra SINVERGÜENZA cuando tu hijo "libera" gases, con una acústica digna de cualquier adulto de doscientos kilos, a la altura de la caja del Super o en la silenciosa sala de espera del pediatra.
Pero ser madre es sobre todo descubrir el significado de la palabra DEPENDENCIA. Dependencia de sus manitas, de sus piececitos, de sus ojitos llorosos, del olor a leche fermentada de los pliegues de su cuello, de sus primeras sonrisas y "ajos" (en francés "areu", va a saber porqué), de sus orejitas puntiagudas y dependencia hasta de las babas en tus camisetas "Comptoir des cotonniers" que te costaron dos costillas y medio riñón (y eso de rebajas). Es la droga que genera mayor adicción y de la que sabes que nunca podrás curarte, y que más da, te encanta :)
No voy a hablar del parto porque la verdad es que aunque duró muchas horas no fue tan terrible como me esperaba (viva la ciencia y los anestesistas a los que otorgo mi veneración absoluta) y entrar en detalles sería propio de una película Gore, lo que no es el objetivo de este blog.
Lo que me gustaría es poder explicar cómo me siento y quién soy realmente desde que de repente en un segundo, el que duró la visión de un ser indefenso recién salido de mis entrañas, me convertí en madre.
Lo que está claro que hay un antes y un después. Antes lo más básico, como ir al baño, asearse y alimentarse dependía de un simple impulso, tienes ganas pues lo haces y basta. Vamos que ni te planteas la importancia del gesto en cuestión. Después tus deseos más elementales dependen de ese ser pequeñito que te busca con su mirada todo el día. Dependen de que no este desesperado por estar en tus brazos y te olvides hasta de hacer pipí (lo que teniendo en cuenta el estado de tu periné no es muy recomendable para tus pantalones). Una ducha sin lloros de fondo se convierte en un placer indescriptible, próximo del éxtasis celestial.
Descubres también lo que significa la palabra PACIENCIA. Paciencia no es escuchar a tu vecina pesada hablar del vecino del tercero que riega las plantas y moja su colada, o tener ganas de darle una torta a tu pareja cuando cambia el canal de tu serie preferida con el mando a distancia. NO, paciencia con mayúsculas, es tener a un bebé en los brazos durante cinco horas llorando y no desesperar y tirarte con él por la ventana (tengo suerte porque vivo en un primero a pocos metros del suelo).
También comprendes lo que es tener MIEDO de verdad, peor que una noche con Stephen King y Alfred Hitchcock juntos contandote historias. Miedo es lo que vives cuando has dormido a tu hijo en los brazos y lo dejas en la cuna, con un movimiento milimetrado digno de un equilibrista, para que no descubra el cambio de posición y se despierte. Miedo de verdad es meterle en el coche y coger el "Périphérique" parisino con el corazón en un puño mientras el angelito duerme tranquilo sin preocuparse por la banda de zombies al volante que le rodean.
Por primera vez entiendes también lo que significa el CANSANCIO. El CS (cansancio supremo) es dormir tres horas seguidas y despertarte cada vez para llegar febril a la cuna sacarte una teta que apenas encuentras (y no sera por el tamaño del aparato en cuestión) y volver a dormir dos horas después y no recordar nada al día siguiente.
El IMPUDOR, sensación que pensabas no existir para ti, se convierte en tu compañero inseparable cada vez que das el pecho en un lugar no apto para tales menesteres (como en plena boda en medio de los amigos de tu marido o delante de tu suegro mientras se toma un café en tu casa... sin leche menos mal). También la VERGÜENZA desaparece para transformarse en la palabra SINVERGÜENZA cuando tu hijo "libera" gases, con una acústica digna de cualquier adulto de doscientos kilos, a la altura de la caja del Super o en la silenciosa sala de espera del pediatra.
Pero ser madre es sobre todo descubrir el significado de la palabra DEPENDENCIA. Dependencia de sus manitas, de sus piececitos, de sus ojitos llorosos, del olor a leche fermentada de los pliegues de su cuello, de sus primeras sonrisas y "ajos" (en francés "areu", va a saber porqué), de sus orejitas puntiagudas y dependencia hasta de las babas en tus camisetas "Comptoir des cotonniers" que te costaron dos costillas y medio riñón (y eso de rebajas). Es la droga que genera mayor adicción y de la que sabes que nunca podrás curarte, y que más da, te encanta :)
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