Aquí tenéis mi lista de las 6 cosas que se hacen con el primer hijo y ya no con el segundo, sobre todo si se llevan poco tiempo (por cansancio, sueño, agotamiento y porque a lo mejor tampoco sirvieron para nada con el primero)
1. Repetir cincuenta veces cada palabra, vocalizando bien para que aprenda a hablar lo antes posible. Ahora te viene justo para decirle "No tires el puré por todas partes", casi sin mirarle, mientras gritas al mayor "Vuelve a sentarte a comer, que llevas una hora para terminarte una albóndiga y mañana hay cole"
2. Al primero le cortabas las uñitas siempre el mismo día de la semana con mucha paciencia y parsimonia. Ahora al segundo se las cortas cuando te das cuenta de que se está transformando en buitre carroñero.
3. Por la mañana, cuando sales corriendo como alma que lleva el diablo para ir al cole del grande, te das cuenta de que el pequeño no está dormido en su carrito... es simplemente que no le has pasado el algodoncillo impregnado de suero fisiológico para quitarle las legañas...
4. Con el primero seleccionabas dibujos educativos y no quisiste que empezara a verlos antes del año y medio : Pocoyo en inglés, Baby Einstein, etc, ahora el segundo ve Cars y Dusty (pelis preferidas de su hermano) diez veces a la semana y no sabes ni cuando empezó.
5. Al primero le cocinabas todo en casa, los purés de verdura y carne que variaban cada día, la compota de la merienda, etc, pero ahora con el segundo la compota de frutas la compras hecha (y os aseguro que sabe tan rica como la mía, o mejor) y come el mismo puré varios días porque cueces verduras para un regimiento.
6. Al primero le ayudaste a aprender a andar eslomándote durante horas agachada y llevándole con la manita de aquí para allá. Desde entonces tus riñones agonizan en silencio. Con el segundo el tiempo de entrenamiento se reduce y descubres que te viene muy bien la teoría de tu fisioterapeuta que dice que a los niños no hay que forzarles a andar. Pues eso, que poco a poco, y que ya aprenderá cuando quiera.
lundi 21 décembre 2015
lundi 7 décembre 2015
La insoportable contradicción del ser (padres)
Cuando uno se convierte en madre/padre de repente la vida tiene otro sentido, bueno no es exactamente eso, la vida tiene más sentido, todo es más valioso y a la vez mas frágil. Ya sé que lo he dicho en otras ocasiones, pero todo se convierte en una eterna y puñetera contradicción.
No sé si a vosotros os pasa pero a mí cuando miro a mis peques me es imposible imaginarlos en el futuro, como estudiantes en la Universidad, con novi@s, con mis nietos. Me cuesta y me duele tanto pensar que un día no me abrazarán por la mañana al despertarse tan calentitos y aún tan tiernos después de haber dormido como angelitos, que ya no vendrán a verme cada vez que se hagan "pupa" para que le des un besito y les cure con mi magia... la vida de padres va deprisa porque no paramos ni un segundo, pero a la vez queremos que todo sea eterno, lento, anhelamos varias veces al día que el tiempo se pare. Es extraño porque también cuando son bebés soñamos con verlos andar, cuando crecen deseamos empezar a tener verdaderas conversaciones con ellos, con ver sus nuevos logros, acompañarles el primer día al cole y hacer un montón de fotos... lo que os decía, una puñetera contradicción.
A menudo también navego entre dos preguntas contradictorias que pululan por mi cabeza para liarla parda :
"¿Por qué me metería yo en semejante berenjenal si me están volviendo loca!?"
Y
"¿Cómo se puede querer tanto a unas cosas tan pequeñitas si solo con mirarlas soy feliz?"
Hay un cómic del talentuoso Brian Gordon que resume muy bien ese estado. Aquí tenéis su blog para pasar un buen rato : http://www.fowllanguagecomics.com/.
(Gracias a mi mejor amiga por habermelo hecho descubrir. Te echo de menos, guapa, ahora que nadie nos oye)
Por cierto, ya sé que no tiene mucho que ver, pero por curiosidad en relación a los berenjenales, he buscado el porqué de esta expresión y he encontrado una antigua copla que dice así:
«El pimiento ha de ser verde
los tomates colorados
la berenjena espinosa
y los amores callados»
Y me ha inspirado, así que os dejo una poesía cortita que he escrito para mis peques hoy (hace mucho que no escribo poemas, así que perdonadme su simplicidad, pero viene del alma) :
«Puedo cambiar por ti
Puedo hacerlo todo por ti
Puedo ser otra por ti
Puedo incluso no existir por ti
Puedo vivir o morir,me da lo mismo si es por ti»
Besicos,
Mabel
No sé si a vosotros os pasa pero a mí cuando miro a mis peques me es imposible imaginarlos en el futuro, como estudiantes en la Universidad, con novi@s, con mis nietos. Me cuesta y me duele tanto pensar que un día no me abrazarán por la mañana al despertarse tan calentitos y aún tan tiernos después de haber dormido como angelitos, que ya no vendrán a verme cada vez que se hagan "pupa" para que le des un besito y les cure con mi magia... la vida de padres va deprisa porque no paramos ni un segundo, pero a la vez queremos que todo sea eterno, lento, anhelamos varias veces al día que el tiempo se pare. Es extraño porque también cuando son bebés soñamos con verlos andar, cuando crecen deseamos empezar a tener verdaderas conversaciones con ellos, con ver sus nuevos logros, acompañarles el primer día al cole y hacer un montón de fotos... lo que os decía, una puñetera contradicción.
A menudo también navego entre dos preguntas contradictorias que pululan por mi cabeza para liarla parda :
"¿Por qué me metería yo en semejante berenjenal si me están volviendo loca!?"
Y
"¿Cómo se puede querer tanto a unas cosas tan pequeñitas si solo con mirarlas soy feliz?"
Hay un cómic del talentuoso Brian Gordon que resume muy bien ese estado. Aquí tenéis su blog para pasar un buen rato : http://www.fowllanguagecomics.com/.
(Gracias a mi mejor amiga por habermelo hecho descubrir. Te echo de menos, guapa, ahora que nadie nos oye)
Por cierto, ya sé que no tiene mucho que ver, pero por curiosidad en relación a los berenjenales, he buscado el porqué de esta expresión y he encontrado una antigua copla que dice así:
«El pimiento ha de ser verde
los tomates colorados
la berenjena espinosa
y los amores callados»
Y me ha inspirado, así que os dejo una poesía cortita que he escrito para mis peques hoy (hace mucho que no escribo poemas, así que perdonadme su simplicidad, pero viene del alma) :
«Puedo cambiar por ti
Puedo hacerlo todo por ti
Puedo ser otra por ti
Puedo incluso no existir por ti
Puedo vivir o morir,me da lo mismo si es por ti»
Besicos,
Mabel
mardi 29 septembre 2015
No hay tres sin cuatro...
A ver, mi objetivo no es asustar a nadie, pero por si las moscas os aviso de que lo que voy a contar puede poner los pelos como escarpias, sobre todo si estáis en el proceso de pasar de 1 a 2 hijos, como el mensajito de "no recomendado para menores" antes de empezar a ver una peli de terror. Si continuáis no me vengáis después con reclamaciones, que no tengo servicio post-venta:
Recuerdo que antes de nacer mi bicho 1 me habían dicho que me preparara para lo que se avecinaba, que iba a estar agotada y que nada iba a ser igual que antes. No sé por qué no me asustaban esos comentarios, así que antes de que naciera la bicha 2 me pasó lo mismo, y ante los "uyyyy con dos sí que cambia todo", hacía oídos sordos riéndome con pretenciosa indiferencia.
Pero el problema es que esta vez que los OTROS TENIAN RAZON... Ayy cabecica de ajo que lista te creías...
Resulta que con dos te das cuenta de varias cosas :
1. Tu cuerpo es indivisible : cuando intentas estar en dos lugares a la vez a varios metros de distancia te es imposible, pero hasta ahora no habías caído en la importancia del don de omnipresencia divina. Sobre todo cuando el bebé de 10 meses está trepando por las escaleras de casa con un camión en la mano y el niño de 3 te grita que va a salir él solo de la bañera porque tiene que correr a hacer pis.
2. Dos niños con 2 años de diferencia son capaces de hacer las mismas cosas de forma totalmente distinta (para fastidiar, porque sino no tiene otra explicación), así que lo que tras muchas horas de ensayos experimentales funcionó con el primero, no te va a servir de nada para el segundo.
3. Si eras feliz porque el primero dormía 12 horas diarias, y más el fin de semana con el 2° hay muchas probabilidades de que lo termines pagando...
Y vas a terminar llamando a tu amiga Charlotte, que te dijo hace 2 años que no podía más con su hijo por las noches, para decirle que lamentas mucho haber presumido tanto del tuyo y que ahora necesitas su ayuda URGENTE porque ya llevas casi 100 euros gastados en homeopatía, consultas privadas y tisanas bio para nada (sin contar con las ojeras y tu estado mental al borde de la histeria). Y la muy guarra te va a decir "ay pues espera, paciencia, yo estuve 2 años así con el primero, pero ahora el 2° es un angelito por las noches". Argggggggggggg
4. Antes tus suegros cuidaban del grande sin ningún problema en cuanto lo necesitabas y ahora con los dos, la voz y las manos les tiemblan de pavor frente a lo desconocido cada vez que les pides que los cuiden una noche y los lleven al cole/guarde por la mañana. Es como de repente inscribirles a un maratón y pedirles que batan el récord mundial sin entrenamiento.
5. Con el primero hay épocas en que la comunicación y los ratos de tranquilidad en pareja se consiguen, difícilmente eso sí, pero con dos ya mejor te olvidas. Vamos, que has intentado tantas veces cenar a la luz de las velas sin éxito porque se funden sin haberlas aprovechado de tanto ir y venir a la habitación de los niños, porque cuando no es pis y agua, es biberón y cambio de pañal, que ya te das por vencido. La guerra la han ganado ellos.
Et voilàààààààà, c'est fini ! ya os he contado todo. Pero acabemos con una nota de ternura y esperanza, y es que cuando juegan juntos, se dan besicos y ves que se quieren tanto y que el amor que tenías por uno lo sientes multiplicado por dos, todo lo demás te importa un pepino... eso sí solo quiero dormir un poco más, POR FAVOR
Besicos, voy a por otro café
Recuerdo que antes de nacer mi bicho 1 me habían dicho que me preparara para lo que se avecinaba, que iba a estar agotada y que nada iba a ser igual que antes. No sé por qué no me asustaban esos comentarios, así que antes de que naciera la bicha 2 me pasó lo mismo, y ante los "uyyyy con dos sí que cambia todo", hacía oídos sordos riéndome con pretenciosa indiferencia.
Pero el problema es que esta vez que los OTROS TENIAN RAZON... Ayy cabecica de ajo que lista te creías...
Resulta que con dos te das cuenta de varias cosas :
1. Tu cuerpo es indivisible : cuando intentas estar en dos lugares a la vez a varios metros de distancia te es imposible, pero hasta ahora no habías caído en la importancia del don de omnipresencia divina. Sobre todo cuando el bebé de 10 meses está trepando por las escaleras de casa con un camión en la mano y el niño de 3 te grita que va a salir él solo de la bañera porque tiene que correr a hacer pis.
2. Dos niños con 2 años de diferencia son capaces de hacer las mismas cosas de forma totalmente distinta (para fastidiar, porque sino no tiene otra explicación), así que lo que tras muchas horas de ensayos experimentales funcionó con el primero, no te va a servir de nada para el segundo.
3. Si eras feliz porque el primero dormía 12 horas diarias, y más el fin de semana con el 2° hay muchas probabilidades de que lo termines pagando...
Y vas a terminar llamando a tu amiga Charlotte, que te dijo hace 2 años que no podía más con su hijo por las noches, para decirle que lamentas mucho haber presumido tanto del tuyo y que ahora necesitas su ayuda URGENTE porque ya llevas casi 100 euros gastados en homeopatía, consultas privadas y tisanas bio para nada (sin contar con las ojeras y tu estado mental al borde de la histeria). Y la muy guarra te va a decir "ay pues espera, paciencia, yo estuve 2 años así con el primero, pero ahora el 2° es un angelito por las noches". Argggggggggggg
4. Antes tus suegros cuidaban del grande sin ningún problema en cuanto lo necesitabas y ahora con los dos, la voz y las manos les tiemblan de pavor frente a lo desconocido cada vez que les pides que los cuiden una noche y los lleven al cole/guarde por la mañana. Es como de repente inscribirles a un maratón y pedirles que batan el récord mundial sin entrenamiento.
5. Con el primero hay épocas en que la comunicación y los ratos de tranquilidad en pareja se consiguen, difícilmente eso sí, pero con dos ya mejor te olvidas. Vamos, que has intentado tantas veces cenar a la luz de las velas sin éxito porque se funden sin haberlas aprovechado de tanto ir y venir a la habitación de los niños, porque cuando no es pis y agua, es biberón y cambio de pañal, que ya te das por vencido. La guerra la han ganado ellos.
Et voilàààààààà, c'est fini ! ya os he contado todo. Pero acabemos con una nota de ternura y esperanza, y es que cuando juegan juntos, se dan besicos y ves que se quieren tanto y que el amor que tenías por uno lo sientes multiplicado por dos, todo lo demás te importa un pepino... eso sí solo quiero dormir un poco más, POR FAVOR
Besicos, voy a por otro café
vendredi 26 juin 2015
Crisis de entidad aguda
Pues nada maña, que hoy me apetecía escribir algo porque estoy hasta las narices de estar perdida en la marisma existencial en la que me encuentro.
Al ser madre de dúo me he convertido sin saberlo en ama de casa y emprendedora al mismo tiempo y esto es peor mentalmente que ser por la mañana Dr. Jekyll y M Hyde por la noche. Sería más bien como ser Hello Kitty por el día y Hulk por la noche para que os hagáis una idea de la variedad de personas que viven (o desviven) en mí últimamente.
Os lo explico a ver si así yo misma me empiezo a aclarar un poquico :
Resulta que un día vas andando tranquilamente cantando cual pajarillo en una mañana soleada y zassss la dura realidad te pega un porrón en los morros. De repente, ya no sabes si volverte a levantar y volar atolondrada, o quedarte directamente ahí aplastadita en el suelo.
Me explico : El día en el que volví al trabajo tras mi baja por maternidad pidiendo reducción de jornada me dieron a entender que ya no era la bienvenida. Hay que decir, porque todo hay que decirlo, que yo no quería volver a esa casa de locos y me ha venido muy bien el "despido amistoso" pero el problema es el DESPUES
¿Qué es el DESPUES? El después es la crisis de identidad. Es el "¿y ahora qué?" Es decir que con dos niños pequeños y un marido que trabaja 25 horas diarias, ya me dirás qué trabajo interesante encontrar en mi sector (webmarketing, startups y estas cosas que suenan a freaky), donde o eres un workalcoholic de 12h de curro diarias o no le gustas a nadie.
Así que, pasado el momento de placer absoluto de me despierto a las 7h en vez de a las 6h (recuerdo que tengo dos monstruitos que no quieren que duerma más) y no tengo que ver la cara del tontolaba de mi jefe, llega el vacío y el "por Dios, ¿qué soy?, ¿quién soy ahora?, ¿soy una madre ama de casa o una parada buscando curro?, ¿tengo que cambiar de profesión?, ¿soy viejuna o no para empezar un nuevo curro en este sector de jovenzuelos?"
Pero como soy un poco burrica (aragonesa) la respuesta ha sido "no quería caldo, pues me tomo dos tazas" y aquí estoy intentando montarme una empresa. Ya os contaré porque yo no sé de dónde leches me salen estas ideas de bombera.
Al ser madre de dúo me he convertido sin saberlo en ama de casa y emprendedora al mismo tiempo y esto es peor mentalmente que ser por la mañana Dr. Jekyll y M Hyde por la noche. Sería más bien como ser Hello Kitty por el día y Hulk por la noche para que os hagáis una idea de la variedad de personas que viven (o desviven) en mí últimamente.
Os lo explico a ver si así yo misma me empiezo a aclarar un poquico :
Resulta que un día vas andando tranquilamente cantando cual pajarillo en una mañana soleada y zassss la dura realidad te pega un porrón en los morros. De repente, ya no sabes si volverte a levantar y volar atolondrada, o quedarte directamente ahí aplastadita en el suelo.
Me explico : El día en el que volví al trabajo tras mi baja por maternidad pidiendo reducción de jornada me dieron a entender que ya no era la bienvenida. Hay que decir, porque todo hay que decirlo, que yo no quería volver a esa casa de locos y me ha venido muy bien el "despido amistoso" pero el problema es el DESPUES
¿Qué es el DESPUES? El después es la crisis de identidad. Es el "¿y ahora qué?" Es decir que con dos niños pequeños y un marido que trabaja 25 horas diarias, ya me dirás qué trabajo interesante encontrar en mi sector (webmarketing, startups y estas cosas que suenan a freaky), donde o eres un workalcoholic de 12h de curro diarias o no le gustas a nadie.
Así que, pasado el momento de placer absoluto de me despierto a las 7h en vez de a las 6h (recuerdo que tengo dos monstruitos que no quieren que duerma más) y no tengo que ver la cara del tontolaba de mi jefe, llega el vacío y el "por Dios, ¿qué soy?, ¿quién soy ahora?, ¿soy una madre ama de casa o una parada buscando curro?, ¿tengo que cambiar de profesión?, ¿soy viejuna o no para empezar un nuevo curro en este sector de jovenzuelos?"
Pero como soy un poco burrica (aragonesa) la respuesta ha sido "no quería caldo, pues me tomo dos tazas" y aquí estoy intentando montarme una empresa. Ya os contaré porque yo no sé de dónde leches me salen estas ideas de bombera.
mercredi 22 octobre 2014
Cuéntame un cuento y verás todos que contentos
Sí, ya lo sé, llevo mucho sin escribir. Casi un año, madre mía! y no es por no tener ganas, ni pensar en ello, ni tener nada que contar, ni necesitarlo... es sobre todo por falta de tiempo y porque voy a tener otro baby y estos meses han sido complicados.
Hoy lo que me apetece es contaros una historia, un cuento irreal en el mundo ideal en el que nos hacen creer que vivimos las mujeres :
"Erase una vez Pepita Pulgarcita. Una muchacha fresca como una rosa, muy trabajadora que cada día iba al bosque a recoger setas y frutos rojos. Y trabajaba, trabajaba lalalarito. Mucho, mucho, sin descanso, sin pausas, terminaba y volvía a su casita exhausta. Un día Pepita conoció a Gretel, que era un leñador muy apañado, y al cabo de dos o tres "Erase una vez" tuvieron un bebé. Gargamel, el jefe de Pepita, que era un señor muy feo pero muy hornado, contrató a Anita Capuroja para reemplazarla tres o cuatro meses y así Pepita encontró de nuevo su puesto de trabajo a la vuelta.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado"
y es un cuento bien cuentista, porque la vida real no es así como lo sabemos muchas de nosotras : Gargamel no habría contratado a nadie para reemplazarla, hubiera repartido su trabajo entre el resto de empleados y hubiera culpado a la pobre Pepita de haberle dejado "tirao" por estar preñada.
Eso en el mejor de los casos, porque en el peor le diría eso y le anunciaría que uno de sus compañeros (hombre) iba a reemplazarla en su puesto definitivamente a su vuelta y que ella ya no trabajaría en el bosque recogiendo setas y frutos rojos, sino limpiando la mierda de las letrinas de la casita del árbol, y que si le conviene bien y sino pues que se vaya con su cestita a otro bosque.
Así es la historia real, abandonemos entonces tanta gilipollez e hipocresía y empezemos a plantarle cara como mujeres a las empresas, qué ya vale, tener hijos es algo mucho más importante para la humanidad que la organización interna a establecer varios meses en una empresa, así que los tenemos cuando queremos y legalmente nuestro trabajo tiene que ser el mismo antes y después. Ya vale tanta tontería que si no tuvieramos hijos, quién iba a seguir pagando las pensiones, trabajando en el futuro y asegurando que la especie no se extinga. A ver si empieza a enseñarse a los niños/as desde pequeños en el colegio, instituto y después en la Uni la importancia de las madres trabajadoras en el mundo, sea cuál sea su categoría profesional. Su eficacia probada tanto como profesionales, como educadoras de futuros seres humanos. Una capacidad de organización superior a la de cualquier hombre padre y trabajador (sí señores, así es y sino demuéstrenme lo contrario)
Es cierto que hay leyes estrictas para evitar todo derrape en las empresas pero hecha la ley, hecha la trampa y muchas empresas se las saltan. Sobre todo en Francia con las "ruptures conventionnelles" (despidos amicales) en los que te proponen que te vayas negociando una cantidad y si aceptas ya no puedes acusarles de discriminación y debes olvidarte del daño moral que te han hecho, y si no aceptas te hacen la vida imposible y terminas despidiéndote sin un duro, ni paro y con depresión profunda.
Hace falta una mejor educación por concienciar a la población en general, entre los cuáles habrá un día empleadores/as de mujeres. Cualquier declaración pública como la escuchada hace poco de boca de la arpía, Monica de Oriol que prefiere contratar a mujeres que no vayan a tener hijos, tendría que estar penalizada legalmente (junto con una buena patada en el culo y en los morros por capulla)
Hoy lo que me apetece es contaros una historia, un cuento irreal en el mundo ideal en el que nos hacen creer que vivimos las mujeres :
"Erase una vez Pepita Pulgarcita. Una muchacha fresca como una rosa, muy trabajadora que cada día iba al bosque a recoger setas y frutos rojos. Y trabajaba, trabajaba lalalarito. Mucho, mucho, sin descanso, sin pausas, terminaba y volvía a su casita exhausta. Un día Pepita conoció a Gretel, que era un leñador muy apañado, y al cabo de dos o tres "Erase una vez" tuvieron un bebé. Gargamel, el jefe de Pepita, que era un señor muy feo pero muy hornado, contrató a Anita Capuroja para reemplazarla tres o cuatro meses y así Pepita encontró de nuevo su puesto de trabajo a la vuelta.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado"
y es un cuento bien cuentista, porque la vida real no es así como lo sabemos muchas de nosotras : Gargamel no habría contratado a nadie para reemplazarla, hubiera repartido su trabajo entre el resto de empleados y hubiera culpado a la pobre Pepita de haberle dejado "tirao" por estar preñada.
Eso en el mejor de los casos, porque en el peor le diría eso y le anunciaría que uno de sus compañeros (hombre) iba a reemplazarla en su puesto definitivamente a su vuelta y que ella ya no trabajaría en el bosque recogiendo setas y frutos rojos, sino limpiando la mierda de las letrinas de la casita del árbol, y que si le conviene bien y sino pues que se vaya con su cestita a otro bosque.
Así es la historia real, abandonemos entonces tanta gilipollez e hipocresía y empezemos a plantarle cara como mujeres a las empresas, qué ya vale, tener hijos es algo mucho más importante para la humanidad que la organización interna a establecer varios meses en una empresa, así que los tenemos cuando queremos y legalmente nuestro trabajo tiene que ser el mismo antes y después. Ya vale tanta tontería que si no tuvieramos hijos, quién iba a seguir pagando las pensiones, trabajando en el futuro y asegurando que la especie no se extinga. A ver si empieza a enseñarse a los niños/as desde pequeños en el colegio, instituto y después en la Uni la importancia de las madres trabajadoras en el mundo, sea cuál sea su categoría profesional. Su eficacia probada tanto como profesionales, como educadoras de futuros seres humanos. Una capacidad de organización superior a la de cualquier hombre padre y trabajador (sí señores, así es y sino demuéstrenme lo contrario)
Es cierto que hay leyes estrictas para evitar todo derrape en las empresas pero hecha la ley, hecha la trampa y muchas empresas se las saltan. Sobre todo en Francia con las "ruptures conventionnelles" (despidos amicales) en los que te proponen que te vayas negociando una cantidad y si aceptas ya no puedes acusarles de discriminación y debes olvidarte del daño moral que te han hecho, y si no aceptas te hacen la vida imposible y terminas despidiéndote sin un duro, ni paro y con depresión profunda.
Hace falta una mejor educación por concienciar a la población en general, entre los cuáles habrá un día empleadores/as de mujeres. Cualquier declaración pública como la escuchada hace poco de boca de la arpía, Monica de Oriol que prefiere contratar a mujeres que no vayan a tener hijos, tendría que estar penalizada legalmente (junto con una buena patada en el culo y en los morros por capulla)
mercredi 16 octobre 2013
A todas aquellas madres que todavía no han tenido hijos
Hola majas (y algún majo que me sigue también, que si no se me enfadan),
Acabo de recordar que empezé a escribir este blog cuando estaba a punto de dar a luz. Creo recordar que fue en parte por aburrimiento. Ya no sabía que más hacer todo el día en casa durante la baja y lo del ganchillo y el punto de cruz no me llamaba mucho, la verdad.
Podría haber empezado a escribirlo antes, cuando mi bichico no era nada más que una imagen lejana, o un poco después cuando se convirtió en un deseo más concreto, o incluso un poco más tarde cuando ya era una obsesión que llenaba mis noches y mis días. Cuando no entendía porque yo, que había controlado todo en mi vida, que había conseguido todo (bueno casi todo) lo que me proponía, no era capaz de conseguir quedarme embarazada.
Es fácil hablar de lo que es ser madre, pero a veces, es difícil contar el camino que cada una ha vivido para lograrlo.
Tengo amigas que un minuto y medio después de haber dejado la píldora se quedan embarazadas, otras que tardan unos seis meses y otras a las que les ha costado muchas lunas y muchos soles, muchos llantos, mucha desesperación y sobre todo, mucha rabia contenida. Tengo algunas que aún esperan y desesperan. Os quiero a todas por igual, pero este post del blog se lo dedico a aquellas que para ser madres deben luchar sin tirar la toalla, ni morir en el intento.
El día en el que un médico con escasa empatía humana anuncía a una mujer que va a tener que pasar por varios tratamientos para tener un bebé, a ella el mundo se le viene encima, mientras él regresa tranquilo a su casa y se fuma un habano. Para la paciente es como si la esencia misma de su ser, de su femeneidad, se evaporara junto con sus ilusiones más profundas. Es solo el comienzo de un camino en el que la magia que debía emanar de algo tan natural, se convertirá en inyecciones, reacciones hormonales, batas blancas, médicos y hospitales.
Y todo esto es una gran PUTADA, y lo siento, pero es que no tiene otro nombre. Y para colmo de todos los males, cada día más mujeres tienen que pasar por ese terrible proceso agotador y desesperante.
Me horroriza escuchar aquello de "Sí, pero hija, es que ahora lo queréis todo, disfrutar de solteras y tener hijos tarde", a lo que habría que contestar : "Perdone Ud., señora, pero efectivamente cuando decidí estudiar tenía que haberme dado cuenta de que lo mejor con ventidos años era dejarlo todo, tener hijos y olvidarme de tanta tontería intelectual, no fuera que un día se me fuera a pasar el arroz. Y si por casualidad hubiera continuado mis estudios, habría tenido que tener un hijo justo después y haber ido a pedir mi primer trabajo, frente a 50 hombres candidatos al mismo puesto, preñada o con mi hijo en brazos. Y en ese caso seguro que el entrevistador hubiera dicho - Qué competente esta chica que es capaz de todo, hala venga maja, el puesto es tuyo -". Anda, anda, tira, tira que la lleva Ud. buena, señora absurda.
Lo que está claro es que frente a esta jodida naturaleza que nos ha impuesto un reloj biológico incrustado en el ovario, mientras los hombres coletean (y nunca mejor dicho) sin preocupaciones procreativas, no hay nada que podamos hacer.
Espera, espera : ¿Quién ha dicho que no?, ¿Por qué no ayudar a las mujeres a prolongar su vida reproductiva?, ¿Por qué no congelar nuestros óvulos cuándo somos jóvenes?, ¿Por qué no hacernos pruebas que nos permitan saber en qué nivel de fertilidad se encuentra nuestro aparato reproductivo para decidir con conocimiento de causa si prolongar más o no la maternidad ?
Perdón que me enrollo y me pongo reivindicativa, cuando en realidad lo que yo quería decir a aquellas que lucháis por tener un hijo es que no sabéis como os admiro, precisamente porque sé algo del tema soy consciente de que todo el mundo no es capaz de hacer lo que hacéis, de ir tan lejos, allí dónde nunca habíais pensado llegar, dónde casi no hay ya ni límites a lo indecible, no sois mujeres sino heroínas del mundo moderno, luchadoras infatigables de la vida. Mujeres que antes de ser madres sois ya las progenitoras que cualquier bebé se merecería tener por los esfuerzos físicos y psicológicos que afrontáis por ellos. Para mi ya sois más madres que muchas madres, porque sabéis lo que es la dedicación y la devoción absoluta por vuestros hijos. Vivís gestaciones que duran años de espera y no tan sólo meses.
Hoy me postro frente a vosotras. Me arrodillo de admiración. Fuerza, coraje y adelante, todo llega a la que sabe esperar y sobre todo que le den por saquete al puñetero reloj biológico de habas, o a los problemas hormonales u otros (o)varios que seguro que vais a conseguirlo (sobre todo si sois mañas, por cabezonas, qué leches! :)
Muaccccccc
Acabo de recordar que empezé a escribir este blog cuando estaba a punto de dar a luz. Creo recordar que fue en parte por aburrimiento. Ya no sabía que más hacer todo el día en casa durante la baja y lo del ganchillo y el punto de cruz no me llamaba mucho, la verdad.
Podría haber empezado a escribirlo antes, cuando mi bichico no era nada más que una imagen lejana, o un poco después cuando se convirtió en un deseo más concreto, o incluso un poco más tarde cuando ya era una obsesión que llenaba mis noches y mis días. Cuando no entendía porque yo, que había controlado todo en mi vida, que había conseguido todo (bueno casi todo) lo que me proponía, no era capaz de conseguir quedarme embarazada.
Es fácil hablar de lo que es ser madre, pero a veces, es difícil contar el camino que cada una ha vivido para lograrlo.
Tengo amigas que un minuto y medio después de haber dejado la píldora se quedan embarazadas, otras que tardan unos seis meses y otras a las que les ha costado muchas lunas y muchos soles, muchos llantos, mucha desesperación y sobre todo, mucha rabia contenida. Tengo algunas que aún esperan y desesperan. Os quiero a todas por igual, pero este post del blog se lo dedico a aquellas que para ser madres deben luchar sin tirar la toalla, ni morir en el intento.
El día en el que un médico con escasa empatía humana anuncía a una mujer que va a tener que pasar por varios tratamientos para tener un bebé, a ella el mundo se le viene encima, mientras él regresa tranquilo a su casa y se fuma un habano. Para la paciente es como si la esencia misma de su ser, de su femeneidad, se evaporara junto con sus ilusiones más profundas. Es solo el comienzo de un camino en el que la magia que debía emanar de algo tan natural, se convertirá en inyecciones, reacciones hormonales, batas blancas, médicos y hospitales.
Y todo esto es una gran PUTADA, y lo siento, pero es que no tiene otro nombre. Y para colmo de todos los males, cada día más mujeres tienen que pasar por ese terrible proceso agotador y desesperante.
Me horroriza escuchar aquello de "Sí, pero hija, es que ahora lo queréis todo, disfrutar de solteras y tener hijos tarde", a lo que habría que contestar : "Perdone Ud., señora, pero efectivamente cuando decidí estudiar tenía que haberme dado cuenta de que lo mejor con ventidos años era dejarlo todo, tener hijos y olvidarme de tanta tontería intelectual, no fuera que un día se me fuera a pasar el arroz. Y si por casualidad hubiera continuado mis estudios, habría tenido que tener un hijo justo después y haber ido a pedir mi primer trabajo, frente a 50 hombres candidatos al mismo puesto, preñada o con mi hijo en brazos. Y en ese caso seguro que el entrevistador hubiera dicho - Qué competente esta chica que es capaz de todo, hala venga maja, el puesto es tuyo -". Anda, anda, tira, tira que la lleva Ud. buena, señora absurda.
Lo que está claro es que frente a esta jodida naturaleza que nos ha impuesto un reloj biológico incrustado en el ovario, mientras los hombres coletean (y nunca mejor dicho) sin preocupaciones procreativas, no hay nada que podamos hacer.
Espera, espera : ¿Quién ha dicho que no?, ¿Por qué no ayudar a las mujeres a prolongar su vida reproductiva?, ¿Por qué no congelar nuestros óvulos cuándo somos jóvenes?, ¿Por qué no hacernos pruebas que nos permitan saber en qué nivel de fertilidad se encuentra nuestro aparato reproductivo para decidir con conocimiento de causa si prolongar más o no la maternidad ?
Perdón que me enrollo y me pongo reivindicativa, cuando en realidad lo que yo quería decir a aquellas que lucháis por tener un hijo es que no sabéis como os admiro, precisamente porque sé algo del tema soy consciente de que todo el mundo no es capaz de hacer lo que hacéis, de ir tan lejos, allí dónde nunca habíais pensado llegar, dónde casi no hay ya ni límites a lo indecible, no sois mujeres sino heroínas del mundo moderno, luchadoras infatigables de la vida. Mujeres que antes de ser madres sois ya las progenitoras que cualquier bebé se merecería tener por los esfuerzos físicos y psicológicos que afrontáis por ellos. Para mi ya sois más madres que muchas madres, porque sabéis lo que es la dedicación y la devoción absoluta por vuestros hijos. Vivís gestaciones que duran años de espera y no tan sólo meses.
Hoy me postro frente a vosotras. Me arrodillo de admiración. Fuerza, coraje y adelante, todo llega a la que sabe esperar y sobre todo que le den por saquete al puñetero reloj biológico de habas, o a los problemas hormonales u otros (o)varios que seguro que vais a conseguirlo (sobre todo si sois mañas, por cabezonas, qué leches! :)
Muaccccccc
mercredi 12 juin 2013
¿Dónde hay que firmar para tener un día de descanso supremo, por favor?
¡Madre mía! (Mon Dieu !), hoy he batido el récord de puntos en el videojuego "Extreme Fatiga Redemption I" y como soy un poco masoca voy a escribir algo y así me voy a acostar mas tarde todavía. Y os diréis "Qué gilipollez incongruente que nos cuenta esta chica" pero entended que necesito reírme un poco para no "explotar un plomo" (expresión franchuta)
La verdad es que tengo que descansar porque no paro de hacer una tontería detrás de otra y en mi nuevo curro comienzan a pensar (creo yo) que han contratado a un alien, pero a una raza de alien torpe.
Para empezar al llegar hoy he ido directa a hacerme un café con 10 céntimos en la mano. Al cabo de unos segundos uno de mis nuevos compis me dice: -¿Qué haces mirando la Nesspresso?-, y en ese momento he caído en que ya no estoy en mi antiguo despacho y que ya no tenemos máquinas de café a 10 céntimos sino la maquina diabólica y sus hermosas capsulitas gratis (tierra trágame... ¡yo que estaba buscando la ranura para meter la monedica!)
A todo esto hay que añadir que no era la primera tontería del día porque al bajar del RER he cambiado de metro y me he ido directa al despacho... hasta aquí todo bien, normal, pero el problema es que no iba al de ahora, sino al que nos vamos a mudar dentro de dos semanas. Menos mal que me he dado cuenta antes de subirme a la línea, y hala, vuelta atrás a coger el metro correcto sorteando la marea humana en dirección contraria!!!
Ya os imagináis en que estado se encuentra mi cerebro actualmente, incapaz de pensar de forma coherente.
Así que después de 9 horas de curro de locura (estoy lanzando una nueva página web y no sé ni por dónde empezar con todo lo que hay que hacer) y llamadas a los bancos para negociar el tipo de interés del préstamo immobiliario (aquí tienes que tener un máster en finanzas y un Cum Laude en psicología cuando te compras un piso), os podéis imaginar lo contenta que estaba al llegar a casa. Solo pensaba en tirarme en el sofá, tomarme una coca cola fresquita y darme un baño caliente. En ese momento me he preguntado porque no se puede dimitir del puesto de madre un ratito, "mira cariño que yo te quiero mucho pero te pongo en off y luego vuelvo"
Pues nada, que como no se puede hacer ni me he tomado la coca-cola, el sofá ya no estoy segura ni de si existe en casa y ni me he dado el baño ni na de na (el padre de la criatura os podéis imaginar estaba currando, pobrecico mío también que no para)
Bueno, ahora sí que sí, me voy a dodo
Besos Laras Crofts (y Marios bross :) de mi corazón
La verdad es que tengo que descansar porque no paro de hacer una tontería detrás de otra y en mi nuevo curro comienzan a pensar (creo yo) que han contratado a un alien, pero a una raza de alien torpe.
Para empezar al llegar hoy he ido directa a hacerme un café con 10 céntimos en la mano. Al cabo de unos segundos uno de mis nuevos compis me dice: -¿Qué haces mirando la Nesspresso?-, y en ese momento he caído en que ya no estoy en mi antiguo despacho y que ya no tenemos máquinas de café a 10 céntimos sino la maquina diabólica y sus hermosas capsulitas gratis (tierra trágame... ¡yo que estaba buscando la ranura para meter la monedica!)
A todo esto hay que añadir que no era la primera tontería del día porque al bajar del RER he cambiado de metro y me he ido directa al despacho... hasta aquí todo bien, normal, pero el problema es que no iba al de ahora, sino al que nos vamos a mudar dentro de dos semanas. Menos mal que me he dado cuenta antes de subirme a la línea, y hala, vuelta atrás a coger el metro correcto sorteando la marea humana en dirección contraria!!!
Ya os imagináis en que estado se encuentra mi cerebro actualmente, incapaz de pensar de forma coherente.
Así que después de 9 horas de curro de locura (estoy lanzando una nueva página web y no sé ni por dónde empezar con todo lo que hay que hacer) y llamadas a los bancos para negociar el tipo de interés del préstamo immobiliario (aquí tienes que tener un máster en finanzas y un Cum Laude en psicología cuando te compras un piso), os podéis imaginar lo contenta que estaba al llegar a casa. Solo pensaba en tirarme en el sofá, tomarme una coca cola fresquita y darme un baño caliente. En ese momento me he preguntado porque no se puede dimitir del puesto de madre un ratito, "mira cariño que yo te quiero mucho pero te pongo en off y luego vuelvo"
Pues nada, que como no se puede hacer ni me he tomado la coca-cola, el sofá ya no estoy segura ni de si existe en casa y ni me he dado el baño ni na de na (el padre de la criatura os podéis imaginar estaba currando, pobrecico mío también que no para)
Bueno, ahora sí que sí, me voy a dodo
Besos Laras Crofts (y Marios bross :) de mi corazón
dimanche 2 juin 2013
Amigas y muy señores míos
¿Qué tal guapas?
Yo bien, la verdad, muy cansada pero animada. Esta ha sido mi última semana en la empresa donde he trabajado los últimos tres años y dentro de unos días voy a empezar a trabajar en otra compañía. Los finales son tristes y los comienzos estresantes. Qué os voy a contar que no sepáis ya.
Pero vamos, no es de esto de lo que quería hablar, sino de mi finde de la semana pasada en Londres. Fui a visitar a Mary Jo, mi amiga del alma. A conocer a su nueva retoña, tan bonita y tan tranquila ella, un amorcico de bebé. Me llevé al peque, para que estuviera con su primo putativo, su primer hijo, que ya tiene dos años. Mi bichico tiene diez meses pero como ya se "desplaza" (sujetandose por las paredes, cuál spiderman) pudieron interactuar un poquico.
Es emocionante verles jugar juntos, darse besicos y escrutarse detenidamente. Es como si nuestra amistad pudiera un día vivir también en ellos y continuar así perpetualmente por los siglos de los siglos (aunque vete a saber, igual dentro de un par de años se están pegando y mordiendo y luego no se soportan ni en pintura).
Nos lo pasamos muy bien. Las dos pudimos además hablar un poco de nuestras vidas de mujeres y madres. Pudimos criticar a nuestros cónyuges, jefes, al tiempo asqueroso de nuestras ciudades adoptivas, a los viajeros agrios que te miran mal en el Eurostar cuando hace ruido el niño. Hablamos como dos expatriadas sintiendo, como solo las mujeres somos capaces de sentirlo, esa extrema complicidad y empatía tan necesarias para nuestro equilibrio interior.
¡Cómo nos reímos! Con mi sobri putativo diciendo "chaquet" (mezcla de chaqueta y Jacket) y "pish" (mezcla de pez y fish). Estamos criando monstruos del lenguaje, futuros destructores de diccionarios, peores que sus madres que le llaman encimera al mostrador de facturación del aeropuerto.
Lo mejor es que descubrimos que en cualquier país, sea cuál sea la nacionalidad del Pater familias, las situaciones son similares. Las dos llegamos a la conclusión de que a los hombres les gusta ponernos nerviosas (por no decir histéricas) y después actuar como si nada, como si la culpa de todo fuera nuestro carácter cíclico e impetuoso.
Resulta que su "husband" tampoco encuentra nunca las cosas de los niños y dice que es porque ella no las ha ordenado bien, que por la mañana también está en plan "cool" mientras ella corre por todas partes y luego cuando llegan 10 minutos tarde al lugar donde han quedado, le dice que se organiza mal. Al parecer también se mosquea si ella no le hace caso cuando le habla, aunque este dando el pecho a la niña en ese momento, pensando en lo que queda en la nevera para cenar y apartando un juguete del grande con el pie para que no se tropiece al pasar y se estampe los morros.
Estos hombres que han recorrido tanto mundo y que pese a todo cuando se les pone un ordenador delante se sienten poseídos por el Hulk televisivo y se ponen a ver series, una detrás de la otra, mientras te dicen que así se relajan que no han parado en toda la semana, pero que no te preocupes que enseguida llegan para ayudarte (si todo está hecho en ese momento es culpa tuya por no haberles esperado)
ARGHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH SON TODOS IGUALICOS, COMO CORTADICOS POR EL MISMO PATRON
Yo bien, la verdad, muy cansada pero animada. Esta ha sido mi última semana en la empresa donde he trabajado los últimos tres años y dentro de unos días voy a empezar a trabajar en otra compañía. Los finales son tristes y los comienzos estresantes. Qué os voy a contar que no sepáis ya.
Pero vamos, no es de esto de lo que quería hablar, sino de mi finde de la semana pasada en Londres. Fui a visitar a Mary Jo, mi amiga del alma. A conocer a su nueva retoña, tan bonita y tan tranquila ella, un amorcico de bebé. Me llevé al peque, para que estuviera con su primo putativo, su primer hijo, que ya tiene dos años. Mi bichico tiene diez meses pero como ya se "desplaza" (sujetandose por las paredes, cuál spiderman) pudieron interactuar un poquico.
Es emocionante verles jugar juntos, darse besicos y escrutarse detenidamente. Es como si nuestra amistad pudiera un día vivir también en ellos y continuar así perpetualmente por los siglos de los siglos (aunque vete a saber, igual dentro de un par de años se están pegando y mordiendo y luego no se soportan ni en pintura).
Nos lo pasamos muy bien. Las dos pudimos además hablar un poco de nuestras vidas de mujeres y madres. Pudimos criticar a nuestros cónyuges, jefes, al tiempo asqueroso de nuestras ciudades adoptivas, a los viajeros agrios que te miran mal en el Eurostar cuando hace ruido el niño. Hablamos como dos expatriadas sintiendo, como solo las mujeres somos capaces de sentirlo, esa extrema complicidad y empatía tan necesarias para nuestro equilibrio interior.
¡Cómo nos reímos! Con mi sobri putativo diciendo "chaquet" (mezcla de chaqueta y Jacket) y "pish" (mezcla de pez y fish). Estamos criando monstruos del lenguaje, futuros destructores de diccionarios, peores que sus madres que le llaman encimera al mostrador de facturación del aeropuerto.
Lo mejor es que descubrimos que en cualquier país, sea cuál sea la nacionalidad del Pater familias, las situaciones son similares. Las dos llegamos a la conclusión de que a los hombres les gusta ponernos nerviosas (por no decir histéricas) y después actuar como si nada, como si la culpa de todo fuera nuestro carácter cíclico e impetuoso.
Resulta que su "husband" tampoco encuentra nunca las cosas de los niños y dice que es porque ella no las ha ordenado bien, que por la mañana también está en plan "cool" mientras ella corre por todas partes y luego cuando llegan 10 minutos tarde al lugar donde han quedado, le dice que se organiza mal. Al parecer también se mosquea si ella no le hace caso cuando le habla, aunque este dando el pecho a la niña en ese momento, pensando en lo que queda en la nevera para cenar y apartando un juguete del grande con el pie para que no se tropiece al pasar y se estampe los morros.
Estos hombres que han recorrido tanto mundo y que pese a todo cuando se les pone un ordenador delante se sienten poseídos por el Hulk televisivo y se ponen a ver series, una detrás de la otra, mientras te dicen que así se relajan que no han parado en toda la semana, pero que no te preocupes que enseguida llegan para ayudarte (si todo está hecho en ese momento es culpa tuya por no haberles esperado)
ARGHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH SON TODOS IGUALICOS, COMO CORTADICOS POR EL MISMO PATRON
jeudi 16 mai 2013
Mi videojuego de cada día
¡Guapas!
Pero, madre mía del amor hermoso, que difícil es llegar a todo en 24h : levantarse con las legañas aún pegadas para ocuparse del peque antes de ir a currar (cambiar pañal, dar biberón y jugar a las 7h de la mañana cuando el cerebro no te da ni para cantar los cinco lobitos), aguantar el transporte parisino mal oliente, pasar 9 horas en el despacho, hacer las compras, recoger la casa, hacer la cena (bueno gracias a la igualdad hombre mujer y al reparto equitativo de tareas, de vez en cuando pedimos que nos entreguen un menú chino-japonés a domicilio) y todo esto guardando siempre la moral bien alta cuando en realidad estás en depresión profunda con este tiempo gris asqueroso. Ahh y con un poco de suerte al final del día vais a poder ver los dos una serie tranquila y dormir sin sobresaltos llorosos (una noche de cada 50 en años bisiestos)
No sé si os pasa a vosotras pero a veces vivo con la impresión de ganar puntos con cada tarea que acabo, como si fuera pasando pantallas de un videojuego, y que al final del día es como si tuviera que tener un cierto número acumulado para considerar que he sido capaz de llegar a todo y de ser una mujer digna de tal nombre. Como descansar no me da puntos pues no hay tiempo para eso...
¿Me estaré volviendo Mario Bros? (preferiría Lara Croft, la verdad)
mercredi 13 février 2013
Reflexiones de pareja
Madres y muy señoras mías,
Lo primero de todo agradeceros vuestros elogios que me motivan para seguir escribiendo. Es el regalo más bonito que podíais hacerme. Decirme que os sentis identificadas y que os reís un rato con mis posts vale un potosí (como decían nuestras abuelas). Así que como me habéis pedido que siga contando mis historietas allá voy...
Hoy me gustaría hablar de la pareja, en qué nos convertimos la mamá y el papá, antigos seres irresponsables respetando la regla de ocho horas de sueño mínimo por día (y algo más el fin de semana), cuando llega ese 3er pasajero a la nave nodriza.
Lo primero de todo nos convertimos en una familia, ¿Y eso qué implica? Pues, pensar en triple y ya no en doble. Y eso en todo momento. Cuando piensas en lo que vas a hacer el fin de semana, en las próximas vacaciones, en las compras en el super (ahora vais a Carrefour aunque os pille lejos porque los pañales Pampers son más baratos), en la siesta, en ver el último capítulo de Dexter, en ir al cine (bueno mejor dicho en NO ir al cine).
La pareja se convierte en una especie de ordenador con programas complicadísimos de gestión logística que debe evitar todo cortocircuito posible que ponga en peligro el sistema. Para ello hay que evitar sobre todo los reproches, las comparaciones, la competición absurda, nadie es mejor ni peor, cada uno hace las cosas a su manera. No sirve de nada discutir porque uno opina que el agua del baño tiene que estar a 37° y el otro a 38°, se pone a 37,5° y... ¡ya está! (o sino otra opción es hacer lo que te da la gana y decir al papá en cuestión que efectivamente tiene razón y que has hecho lo dice)
Eso sí, los trayectos en coche ya no son los mismos. Antes los dos cantabais como locos canciones de la Carrá en la parte delantera haciendo la ola con los brazos (no hablo de nosotros, por supuesto, válgame Dios :P) y ahora te cuesta oir a tu hombre cuando te comenta algo porque estás detrás intentando entretener al bicho con un sonajero. Y de paso le pides que baje la música, anda, que sino no se va a dormir...
Y qué decir de la vida secreta de la pareja, la vida íntima, pues que existir existe (al parecer se han dado casos jeje). Eso sí, durante muchassss semanas tras el nacimiento del baby ni siquiera recuerdas que un día esto formaba parte de tu vida, ni entiendes como esa zona magullada de tu cuerpo podrá algún día volver a tener ganas de fiesta. Pero como la naturaleza es sabia (y sobre todo egoísta porque quiere que la especie no se extinga), todo vuelve a su estado anterior y la líbido, que se quedó junto con la placenta en el hospital, resurge de sus cenizas. Cuando todo vuelve a su cauce hay una sensación de primera vez, como un antes y un después inexplicables. Como un reencuentro contigo misma y con tu pareja y entiendes que no solo eres madre para él, que sigues siendo su mujer.
También se gana en originalidad (sin olvidar en eficacia y rapidez). Aún recuerdo esa vecina de Zaragoza que contaba un día en la panadería que cuando sus hijos eran pequeños se encerraba con su marido en la cocina, empujaban la lavadora delante de la puerta y les decían que la estaban arreglando y que esperaran un ratito :)
Pero lo que realmente os une ahora es esa misma luz que brilla en vuestros ojos cuando comentáis el último logro del peque (como si oirle por primera vez haciendo pedorretas fuera tan importante como el descubrimiento de la teoría de la relatividad) y lo vulnerables que os sentís porque tose desde hace dos días y ya no sabéis qué hacer.
Además descubres facetas que no imaginabas en el otro: la paciencia, la ternura, la delicadeza, y sobre todo, descubres que tu hombre no tiene sentido del rídiculo cuando se trata de hacer reir a su hijo, pero que importa, se te cae la baba con sus carcajadas.
Lo que cambía es que hay un nuevo ser que reúne las cualidades y defectos de los dos, un ser que sonríe y te observa para recordar que por él, por su futuro, tenemos que ser mejores cada día, no solo como padres, sino como la pareja que por amor decidió traerle al mundo.
Ala, y ahora a dormir que ya es hora,
Besos
Lo primero de todo agradeceros vuestros elogios que me motivan para seguir escribiendo. Es el regalo más bonito que podíais hacerme. Decirme que os sentis identificadas y que os reís un rato con mis posts vale un potosí (como decían nuestras abuelas). Así que como me habéis pedido que siga contando mis historietas allá voy...
Hoy me gustaría hablar de la pareja, en qué nos convertimos la mamá y el papá, antigos seres irresponsables respetando la regla de ocho horas de sueño mínimo por día (y algo más el fin de semana), cuando llega ese 3er pasajero a la nave nodriza.
Lo primero de todo nos convertimos en una familia, ¿Y eso qué implica? Pues, pensar en triple y ya no en doble. Y eso en todo momento. Cuando piensas en lo que vas a hacer el fin de semana, en las próximas vacaciones, en las compras en el super (ahora vais a Carrefour aunque os pille lejos porque los pañales Pampers son más baratos), en la siesta, en ver el último capítulo de Dexter, en ir al cine (bueno mejor dicho en NO ir al cine).
La pareja se convierte en una especie de ordenador con programas complicadísimos de gestión logística que debe evitar todo cortocircuito posible que ponga en peligro el sistema. Para ello hay que evitar sobre todo los reproches, las comparaciones, la competición absurda, nadie es mejor ni peor, cada uno hace las cosas a su manera. No sirve de nada discutir porque uno opina que el agua del baño tiene que estar a 37° y el otro a 38°, se pone a 37,5° y... ¡ya está! (o sino otra opción es hacer lo que te da la gana y decir al papá en cuestión que efectivamente tiene razón y que has hecho lo dice)
Eso sí, los trayectos en coche ya no son los mismos. Antes los dos cantabais como locos canciones de la Carrá en la parte delantera haciendo la ola con los brazos (no hablo de nosotros, por supuesto, válgame Dios :P) y ahora te cuesta oir a tu hombre cuando te comenta algo porque estás detrás intentando entretener al bicho con un sonajero. Y de paso le pides que baje la música, anda, que sino no se va a dormir...
Y qué decir de la vida secreta de la pareja, la vida íntima, pues que existir existe (al parecer se han dado casos jeje). Eso sí, durante muchassss semanas tras el nacimiento del baby ni siquiera recuerdas que un día esto formaba parte de tu vida, ni entiendes como esa zona magullada de tu cuerpo podrá algún día volver a tener ganas de fiesta. Pero como la naturaleza es sabia (y sobre todo egoísta porque quiere que la especie no se extinga), todo vuelve a su estado anterior y la líbido, que se quedó junto con la placenta en el hospital, resurge de sus cenizas. Cuando todo vuelve a su cauce hay una sensación de primera vez, como un antes y un después inexplicables. Como un reencuentro contigo misma y con tu pareja y entiendes que no solo eres madre para él, que sigues siendo su mujer.
También se gana en originalidad (sin olvidar en eficacia y rapidez). Aún recuerdo esa vecina de Zaragoza que contaba un día en la panadería que cuando sus hijos eran pequeños se encerraba con su marido en la cocina, empujaban la lavadora delante de la puerta y les decían que la estaban arreglando y que esperaran un ratito :)
Pero lo que realmente os une ahora es esa misma luz que brilla en vuestros ojos cuando comentáis el último logro del peque (como si oirle por primera vez haciendo pedorretas fuera tan importante como el descubrimiento de la teoría de la relatividad) y lo vulnerables que os sentís porque tose desde hace dos días y ya no sabéis qué hacer.
Además descubres facetas que no imaginabas en el otro: la paciencia, la ternura, la delicadeza, y sobre todo, descubres que tu hombre no tiene sentido del rídiculo cuando se trata de hacer reir a su hijo, pero que importa, se te cae la baba con sus carcajadas.
Lo que cambía es que hay un nuevo ser que reúne las cualidades y defectos de los dos, un ser que sonríe y te observa para recordar que por él, por su futuro, tenemos que ser mejores cada día, no solo como padres, sino como la pareja que por amor decidió traerle al mundo.
Ala, y ahora a dormir que ya es hora,
Besos
mercredi 5 décembre 2012
Cro-magnon con traje y corbata
Hoy estoy de muy mala leche!
Voy a escribir un post corto pero intenso para liberarme de estas malas vibraciones.
Todo esto por el comentario de un colega machista que aún no entiende como funcionan las mujeres. Y lo peor de esto, es que me huelo, me temo que él es solo un ejemplo, un representante más de esa raza de hombres absurdos que tanto abunda por el mundo (los mismos que en plena reunión te saltan "mira nena, yo opino que..." qué nena, ni que narices, tú me llamas por mi nombre, hombre de Cro-magnon, cara de mono)
Bueno, pues eso, que como es tarde os lo explico brevemente:
Acabamos la entrevista de una candidata a un puesto comercial. La entrevista genial : ella muy profesional, muy agradable, con muy buenas ideas, habla 3 lenguas. Vamos una perla como suele decirse. Así que tras colgar le pregunto al CR (colega retrogado) : Qué opinas? Parece competente, verdad? y CR confirma que efectivamente le ha gustado que parece un buen perfil y blablabla... pero de repente, inmenso error, va y dice "Ayy!! se me ha olvidado preguntarle si tiene hijos!!" #&/&/#xddpp(())°° (insultos en varias lenguas) CASI LO MATO!!!
Pero a ver, qué es esa jilipollez. Es que si te dice que tiene hijos va a ser menos profesional?? A ver, señores retrogados, hay que asumir que no entendéis nada sobre la naturaleza super bien organizada del cerebro femenino. Si siempre has sido una trabajadora eficaz, cuando eres madre eres eficaz y media, es decir, que realmente valoras cada minuto de trabajo y lo empleas al máximo porque pasadas las 18h30 tienes otra vida a la que dedicarte. Aprendes a priorizar tareas esenciales, no perder tiempo en detalles, etc, etc. Ayy ignorantes de ellos que creen que una madre trabaja menos, pero no os dais cuenta, tontolabas, de que una mujer es lo suficientemente madura como para gestionar su trabajo de la mejor forma. Si es necesario puede cuidar a su niño y trabajar después de cenar para preparar una presentación ppoint al Comité Ejecutivo. Ayyy pobrecicos, no será que en el fondo no lo entendéis porque vosotros seríais incapaces?
Bueno y tras esto me voy a dormir. Espero no tener sueños muy violentos en los que me cargo a alguien.
Besos a todas,
PD : siento si faltan signos de puntuación, interrogación y exclamación pero he querido ser rápida y eficaz esta vez :)
Voy a escribir un post corto pero intenso para liberarme de estas malas vibraciones.
Todo esto por el comentario de un colega machista que aún no entiende como funcionan las mujeres. Y lo peor de esto, es que me huelo, me temo que él es solo un ejemplo, un representante más de esa raza de hombres absurdos que tanto abunda por el mundo (los mismos que en plena reunión te saltan "mira nena, yo opino que..." qué nena, ni que narices, tú me llamas por mi nombre, hombre de Cro-magnon, cara de mono)
Bueno, pues eso, que como es tarde os lo explico brevemente:
Acabamos la entrevista de una candidata a un puesto comercial. La entrevista genial : ella muy profesional, muy agradable, con muy buenas ideas, habla 3 lenguas. Vamos una perla como suele decirse. Así que tras colgar le pregunto al CR (colega retrogado) : Qué opinas? Parece competente, verdad? y CR confirma que efectivamente le ha gustado que parece un buen perfil y blablabla... pero de repente, inmenso error, va y dice "Ayy!! se me ha olvidado preguntarle si tiene hijos!!" #&/&/#xddpp(())°° (insultos en varias lenguas) CASI LO MATO!!!
Pero a ver, qué es esa jilipollez. Es que si te dice que tiene hijos va a ser menos profesional?? A ver, señores retrogados, hay que asumir que no entendéis nada sobre la naturaleza super bien organizada del cerebro femenino. Si siempre has sido una trabajadora eficaz, cuando eres madre eres eficaz y media, es decir, que realmente valoras cada minuto de trabajo y lo empleas al máximo porque pasadas las 18h30 tienes otra vida a la que dedicarte. Aprendes a priorizar tareas esenciales, no perder tiempo en detalles, etc, etc. Ayy ignorantes de ellos que creen que una madre trabaja menos, pero no os dais cuenta, tontolabas, de que una mujer es lo suficientemente madura como para gestionar su trabajo de la mejor forma. Si es necesario puede cuidar a su niño y trabajar después de cenar para preparar una presentación ppoint al Comité Ejecutivo. Ayyy pobrecicos, no será que en el fondo no lo entendéis porque vosotros seríais incapaces?
Bueno y tras esto me voy a dormir. Espero no tener sueños muy violentos en los que me cargo a alguien.
Besos a todas,
PD : siento si faltan signos de puntuación, interrogación y exclamación pero he querido ser rápida y eficaz esta vez :)
dimanche 21 octobre 2012
Paranoias de una madre currante
Cuando mis "mamámigas" me contaban hace un par de añitos que desde que te conviertes en madre una sensación constante de culpabilidad te invade, yo asentía bondadosa mientras pensaba que las pobres estaban locas como cabras.
Ignorante de mi, ahora lo entiendo... y lo peor de todo, lo corroboro.
Te sientes culpable por todo: por dejar de dar el pecho o por darlo menos, por no haber esterilizado un biberón, porque el niño está nervioso y no duerme, porque se ha arañado la cara, porque tiene el culete irritado y lo peor de todo... el día que vuelves a trabajar, ese día te sientes tan culpable que hasta te preguntas si no le estarás traumatizando para el resto de su vida.
Ese día te das cuenta de que como madre eres una contradicción con patas y que no sabes que coño quieres (perdonadme por la palabreja, pero creo que entre mujeres podemos utilizar ese término)
No voy a engañaros tampoco, últimamente las doce horas con el peque se me hacían cada vez más largas. Porque cambiar pañales, consolar varias horas de lloros, esterilizar biberones, dar un paseo rodeando la misma manzana todos los días, cantar veinte nanas, lavar a mano bodies con caquitas, etc, te aisla un poquito del resto de la Sociedad.
Por eso sé que necesito volver a estrujarme el cerebro en el curro, tomar cafecillo con los compis, ir a reuniones sin fin y ese es el problema, eso es lo más grave, que no sé si es natural o si soy un despojo humano.
Y lo peor de todo, puñetera incongruencia, es que sé que cuando este allí, delante de mi ordenador de nuevo en mi despacho, echaré de menos hasta sus lloros estridentes y sus caquitas malolientes... ¡¡¡DIOS MIO, QUE ALGUIEN ME AYUDE!!!,¡¡¡ ME ESTOY VOLVIENDO TARUMBA!!!
Y para colmo de los colmos, mis últimas semanas en España no me han ayudado a salir de esta contradicción en la que estoy sumida. He tenido que oir de amigas, primas, tías y demás especies, que el bichillo es muy pequeñito para dejarlo con la niñera, que si no me da pena, que si tal y cual, blablablabla... gracias bonitas por ponermelo más difícil todavía.
He tenido que explicar unas cincuenta veces que en Francia la baja por maternidad es de diez semanas (si compatriotas ibéricas, ni más, ni menos... aunque bueno menos sería imposible) y que la he prolongado un mes más con vacaciones. Que las dos primeras semanas trabajaré solo tres días para que no sea tan brusco el cambio para el bebé, etc, etc.
Y por supuesto que me podría haber cogido una excedencia pero habiendo encontrado a la niñera de mis sueños, y teniéndola que pagar desde septiembre para que no se me vaya ella y la vecina con el otro bebé, veo difícil no trabajar y pagarle al mismo tiempo (que su salario no es moco de pavo). Aquí lo de que los abuelos cuiden a los niños no se estila (y bueno, de todos modos, soy de las que creo que bastante han trabajado ya ellos antes para darles más la lata) y encontrar plaza en guardería o a una niñera diplomada es toda una odísea... así que, ahora que la tengo, no la puedo dejar escapar. Esto es otro mundo y creedme, hay que vivirlo para entenderlo.
Sin olvidarse, que al igual que en todos sitios, en el curro la distancia es el olvido y el tiempo de ausencia es proporcional al momento en el que empezarán a no acordarse ni de tu nombre.
Así que, por favor, seais el tipo de madre que seáis, hayáis dejado vuestro trabajo o no, hayáis cogido una excedencia o reducción de jornada o no, no juzguéis al resto porque cada madre es un mundo y tiene sus propias motivaciones. Os aseguro que incluso aquellas que han decidido volver a trabajar lo antes posible sufren y al volver a sus casas intentan dedicarse al 100% a sus hijos ya que los han echado de menos y tienen miedo de que les quieran un poquito menos que antes. Ser mujer no es fácil, y eso lo sabemos todas, así que seamos comprensivas con el resto.
¿Qué es ser una buena madre, entonces? Yo creo que simplemente es tomar siempre decisiones en el punto de tangencia entre el bienestar de nuestro polluelo y de nuestro equilibrio como mujer, y después aceptarlas sin tapujos... y qué mejor que una madre feliz para criar niños felices que sabrán también un día asumir las decisiones que tomarán en su vida :)
Besicos a todas, seáis como seáis
Ignorante de mi, ahora lo entiendo... y lo peor de todo, lo corroboro.
Te sientes culpable por todo: por dejar de dar el pecho o por darlo menos, por no haber esterilizado un biberón, porque el niño está nervioso y no duerme, porque se ha arañado la cara, porque tiene el culete irritado y lo peor de todo... el día que vuelves a trabajar, ese día te sientes tan culpable que hasta te preguntas si no le estarás traumatizando para el resto de su vida.
Ese día te das cuenta de que como madre eres una contradicción con patas y que no sabes que coño quieres (perdonadme por la palabreja, pero creo que entre mujeres podemos utilizar ese término)
No voy a engañaros tampoco, últimamente las doce horas con el peque se me hacían cada vez más largas. Porque cambiar pañales, consolar varias horas de lloros, esterilizar biberones, dar un paseo rodeando la misma manzana todos los días, cantar veinte nanas, lavar a mano bodies con caquitas, etc, te aisla un poquito del resto de la Sociedad.
Por eso sé que necesito volver a estrujarme el cerebro en el curro, tomar cafecillo con los compis, ir a reuniones sin fin y ese es el problema, eso es lo más grave, que no sé si es natural o si soy un despojo humano.
Y lo peor de todo, puñetera incongruencia, es que sé que cuando este allí, delante de mi ordenador de nuevo en mi despacho, echaré de menos hasta sus lloros estridentes y sus caquitas malolientes... ¡¡¡DIOS MIO, QUE ALGUIEN ME AYUDE!!!,¡¡¡ ME ESTOY VOLVIENDO TARUMBA!!!
Y para colmo de los colmos, mis últimas semanas en España no me han ayudado a salir de esta contradicción en la que estoy sumida. He tenido que oir de amigas, primas, tías y demás especies, que el bichillo es muy pequeñito para dejarlo con la niñera, que si no me da pena, que si tal y cual, blablablabla... gracias bonitas por ponermelo más difícil todavía.
He tenido que explicar unas cincuenta veces que en Francia la baja por maternidad es de diez semanas (si compatriotas ibéricas, ni más, ni menos... aunque bueno menos sería imposible) y que la he prolongado un mes más con vacaciones. Que las dos primeras semanas trabajaré solo tres días para que no sea tan brusco el cambio para el bebé, etc, etc.
Y por supuesto que me podría haber cogido una excedencia pero habiendo encontrado a la niñera de mis sueños, y teniéndola que pagar desde septiembre para que no se me vaya ella y la vecina con el otro bebé, veo difícil no trabajar y pagarle al mismo tiempo (que su salario no es moco de pavo). Aquí lo de que los abuelos cuiden a los niños no se estila (y bueno, de todos modos, soy de las que creo que bastante han trabajado ya ellos antes para darles más la lata) y encontrar plaza en guardería o a una niñera diplomada es toda una odísea... así que, ahora que la tengo, no la puedo dejar escapar. Esto es otro mundo y creedme, hay que vivirlo para entenderlo.
Sin olvidarse, que al igual que en todos sitios, en el curro la distancia es el olvido y el tiempo de ausencia es proporcional al momento en el que empezarán a no acordarse ni de tu nombre.
Así que, por favor, seais el tipo de madre que seáis, hayáis dejado vuestro trabajo o no, hayáis cogido una excedencia o reducción de jornada o no, no juzguéis al resto porque cada madre es un mundo y tiene sus propias motivaciones. Os aseguro que incluso aquellas que han decidido volver a trabajar lo antes posible sufren y al volver a sus casas intentan dedicarse al 100% a sus hijos ya que los han echado de menos y tienen miedo de que les quieran un poquito menos que antes. Ser mujer no es fácil, y eso lo sabemos todas, así que seamos comprensivas con el resto.
¿Qué es ser una buena madre, entonces? Yo creo que simplemente es tomar siempre decisiones en el punto de tangencia entre el bienestar de nuestro polluelo y de nuestro equilibrio como mujer, y después aceptarlas sin tapujos... y qué mejor que una madre feliz para criar niños felices que sabrán también un día asumir las decisiones que tomarán en su vida :)
Besicos a todas, seáis como seáis
mercredi 12 septembre 2012
El diccionario de la nueva madre
Llevo un tiempo sin escribir. Casi todo el verano, de hecho, ahora que caigo en la cuenta. La razón es muy simple y es que el momento tan esperado (y temido) llego al final y Gabriel, Gabi, bichillo, ratoncico, etc, nació el 9 de julio y ya nada fue de nuevo igual. El tiempo como noción desapareció y dio paso a una sucesión de días y noches sin distinción alguna.
No voy a hablar del parto porque la verdad es que aunque duró muchas horas no fue tan terrible como me esperaba (viva la ciencia y los anestesistas a los que otorgo mi veneración absoluta) y entrar en detalles sería propio de una película Gore, lo que no es el objetivo de este blog.
Lo que me gustaría es poder explicar cómo me siento y quién soy realmente desde que de repente en un segundo, el que duró la visión de un ser indefenso recién salido de mis entrañas, me convertí en madre.
Lo que está claro que hay un antes y un después. Antes lo más básico, como ir al baño, asearse y alimentarse dependía de un simple impulso, tienes ganas pues lo haces y basta. Vamos que ni te planteas la importancia del gesto en cuestión. Después tus deseos más elementales dependen de ese ser pequeñito que te busca con su mirada todo el día. Dependen de que no este desesperado por estar en tus brazos y te olvides hasta de hacer pipí (lo que teniendo en cuenta el estado de tu periné no es muy recomendable para tus pantalones). Una ducha sin lloros de fondo se convierte en un placer indescriptible, próximo del éxtasis celestial.
Descubres también lo que significa la palabra PACIENCIA. Paciencia no es escuchar a tu vecina pesada hablar del vecino del tercero que riega las plantas y moja su colada, o tener ganas de darle una torta a tu pareja cuando cambia el canal de tu serie preferida con el mando a distancia. NO, paciencia con mayúsculas, es tener a un bebé en los brazos durante cinco horas llorando y no desesperar y tirarte con él por la ventana (tengo suerte porque vivo en un primero a pocos metros del suelo).
También comprendes lo que es tener MIEDO de verdad, peor que una noche con Stephen King y Alfred Hitchcock juntos contandote historias. Miedo es lo que vives cuando has dormido a tu hijo en los brazos y lo dejas en la cuna, con un movimiento milimetrado digno de un equilibrista, para que no descubra el cambio de posición y se despierte. Miedo de verdad es meterle en el coche y coger el "Périphérique" parisino con el corazón en un puño mientras el angelito duerme tranquilo sin preocuparse por la banda de zombies al volante que le rodean.
Por primera vez entiendes también lo que significa el CANSANCIO. El CS (cansancio supremo) es dormir tres horas seguidas y despertarte cada vez para llegar febril a la cuna sacarte una teta que apenas encuentras (y no sera por el tamaño del aparato en cuestión) y volver a dormir dos horas después y no recordar nada al día siguiente.
El IMPUDOR, sensación que pensabas no existir para ti, se convierte en tu compañero inseparable cada vez que das el pecho en un lugar no apto para tales menesteres (como en plena boda en medio de los amigos de tu marido o delante de tu suegro mientras se toma un café en tu casa... sin leche menos mal). También la VERGÜENZA desaparece para transformarse en la palabra SINVERGÜENZA cuando tu hijo "libera" gases, con una acústica digna de cualquier adulto de doscientos kilos, a la altura de la caja del Super o en la silenciosa sala de espera del pediatra.
Pero ser madre es sobre todo descubrir el significado de la palabra DEPENDENCIA. Dependencia de sus manitas, de sus piececitos, de sus ojitos llorosos, del olor a leche fermentada de los pliegues de su cuello, de sus primeras sonrisas y "ajos" (en francés "areu", va a saber porqué), de sus orejitas puntiagudas y dependencia hasta de las babas en tus camisetas "Comptoir des cotonniers" que te costaron dos costillas y medio riñón (y eso de rebajas). Es la droga que genera mayor adicción y de la que sabes que nunca podrás curarte, y que más da, te encanta :)
No voy a hablar del parto porque la verdad es que aunque duró muchas horas no fue tan terrible como me esperaba (viva la ciencia y los anestesistas a los que otorgo mi veneración absoluta) y entrar en detalles sería propio de una película Gore, lo que no es el objetivo de este blog.
Lo que me gustaría es poder explicar cómo me siento y quién soy realmente desde que de repente en un segundo, el que duró la visión de un ser indefenso recién salido de mis entrañas, me convertí en madre.
Lo que está claro que hay un antes y un después. Antes lo más básico, como ir al baño, asearse y alimentarse dependía de un simple impulso, tienes ganas pues lo haces y basta. Vamos que ni te planteas la importancia del gesto en cuestión. Después tus deseos más elementales dependen de ese ser pequeñito que te busca con su mirada todo el día. Dependen de que no este desesperado por estar en tus brazos y te olvides hasta de hacer pipí (lo que teniendo en cuenta el estado de tu periné no es muy recomendable para tus pantalones). Una ducha sin lloros de fondo se convierte en un placer indescriptible, próximo del éxtasis celestial.
Descubres también lo que significa la palabra PACIENCIA. Paciencia no es escuchar a tu vecina pesada hablar del vecino del tercero que riega las plantas y moja su colada, o tener ganas de darle una torta a tu pareja cuando cambia el canal de tu serie preferida con el mando a distancia. NO, paciencia con mayúsculas, es tener a un bebé en los brazos durante cinco horas llorando y no desesperar y tirarte con él por la ventana (tengo suerte porque vivo en un primero a pocos metros del suelo).
También comprendes lo que es tener MIEDO de verdad, peor que una noche con Stephen King y Alfred Hitchcock juntos contandote historias. Miedo es lo que vives cuando has dormido a tu hijo en los brazos y lo dejas en la cuna, con un movimiento milimetrado digno de un equilibrista, para que no descubra el cambio de posición y se despierte. Miedo de verdad es meterle en el coche y coger el "Périphérique" parisino con el corazón en un puño mientras el angelito duerme tranquilo sin preocuparse por la banda de zombies al volante que le rodean.
Por primera vez entiendes también lo que significa el CANSANCIO. El CS (cansancio supremo) es dormir tres horas seguidas y despertarte cada vez para llegar febril a la cuna sacarte una teta que apenas encuentras (y no sera por el tamaño del aparato en cuestión) y volver a dormir dos horas después y no recordar nada al día siguiente.
El IMPUDOR, sensación que pensabas no existir para ti, se convierte en tu compañero inseparable cada vez que das el pecho en un lugar no apto para tales menesteres (como en plena boda en medio de los amigos de tu marido o delante de tu suegro mientras se toma un café en tu casa... sin leche menos mal). También la VERGÜENZA desaparece para transformarse en la palabra SINVERGÜENZA cuando tu hijo "libera" gases, con una acústica digna de cualquier adulto de doscientos kilos, a la altura de la caja del Super o en la silenciosa sala de espera del pediatra.
Pero ser madre es sobre todo descubrir el significado de la palabra DEPENDENCIA. Dependencia de sus manitas, de sus piececitos, de sus ojitos llorosos, del olor a leche fermentada de los pliegues de su cuello, de sus primeras sonrisas y "ajos" (en francés "areu", va a saber porqué), de sus orejitas puntiagudas y dependencia hasta de las babas en tus camisetas "Comptoir des cotonniers" que te costaron dos costillas y medio riñón (y eso de rebajas). Es la droga que genera mayor adicción y de la que sabes que nunca podrás curarte, y que más da, te encanta :)
jeudi 28 juin 2012
Habemus nounou... o casi
Me estoy preparando para ir a ver a Monique, la "nounou", y pasear con ella un ratito. "Nounou" aquí en Francia significa cuidadora de niños y las hay de muchos tipos, tamaños y formas.
La nuestra (que lo sera definitivamente cuando firmemos el contrato) al parecer es una joya. Eso me han dicho porque yo hasta ahora no sabía nada sobre el misterioso y complicado mundo de las "nounous", las deducciones fiscales, sus condiciones salariales, horarios, etc.
Para comenzar tiene la homologación del Gobierno, que viene a querer decir más o menos que ha pasado algún curso obligatorio y ha obtenido el título de cuidadora. Esto tiene ciertas ventajas porque son trabajadoras que están registradas por el Ayuntamiento y pueden acceder a ciertas infraestructuras, como las áreas de juego de algunas guarderías en horario semanal reservado.
Por otro lado las "nounous" pueden trabajar en su propia casa (tú llevas al niño por la mañana y lo vas a buscar por la tarde), o bien en la tuya y ocuparse de hasta 4 niños al mismo tiempo. Yo creo que la mejor opción es que vengan a casa porque no tienes que desplazarte y además fiscalmente puedes deducir hasta 50% de su salario alegando "trabajador declarado a domicilio", es decir, que eres una especie de "empresario creador de empleo".
En nuestro caso seremos probablemente tres familias, la nuestra con el niño y otras dos parejas que tienen dos niñas de tres y sietes meses. Funcionaremos en "garde partagée" o lo que se traduciría como "custodia compartida" (es horrible ya que suena a separación, aunque bueno es más o menos lo que se debe sentir cuando se deja al niño por primera vez en los brazos de la "nounou"). Los niños estarán una semana en cada casa y como son vecinos está genial porque puedo hasta dejar al niño en pijama si quiero y con el café en la mano.
Luego os sigo contando lo que opina mi familia sobre la "custodia compartida", en Zaragoza los tengo horrorizados...
La nuestra (que lo sera definitivamente cuando firmemos el contrato) al parecer es una joya. Eso me han dicho porque yo hasta ahora no sabía nada sobre el misterioso y complicado mundo de las "nounous", las deducciones fiscales, sus condiciones salariales, horarios, etc.
Para comenzar tiene la homologación del Gobierno, que viene a querer decir más o menos que ha pasado algún curso obligatorio y ha obtenido el título de cuidadora. Esto tiene ciertas ventajas porque son trabajadoras que están registradas por el Ayuntamiento y pueden acceder a ciertas infraestructuras, como las áreas de juego de algunas guarderías en horario semanal reservado.
Por otro lado las "nounous" pueden trabajar en su propia casa (tú llevas al niño por la mañana y lo vas a buscar por la tarde), o bien en la tuya y ocuparse de hasta 4 niños al mismo tiempo. Yo creo que la mejor opción es que vengan a casa porque no tienes que desplazarte y además fiscalmente puedes deducir hasta 50% de su salario alegando "trabajador declarado a domicilio", es decir, que eres una especie de "empresario creador de empleo".
En nuestro caso seremos probablemente tres familias, la nuestra con el niño y otras dos parejas que tienen dos niñas de tres y sietes meses. Funcionaremos en "garde partagée" o lo que se traduciría como "custodia compartida" (es horrible ya que suena a separación, aunque bueno es más o menos lo que se debe sentir cuando se deja al niño por primera vez en los brazos de la "nounou"). Los niños estarán una semana en cada casa y como son vecinos está genial porque puedo hasta dejar al niño en pijama si quiero y con el café en la mano.
Luego os sigo contando lo que opina mi familia sobre la "custodia compartida", en Zaragoza los tengo horrorizados...
mercredi 27 juin 2012
Qué sea una horita corta!!
Me quedan ya pocos días.
El bebé debería nacer dentro de dos semanas, espero que no se retrase porque ya no sé como dormir, ni como estar de pie, ni sentada y esto no es bueno para mi genio, que no puedo estar quieta en casa un día entero.
He empezado a escribir este blog porque el ordenador es mi mejor amigo desde que estoy de baja por maternidad.
En Francia la baja es de 6 semanas antes del parto y 10 después. Sí, ya sé que es una burrada 6 semanas antes si te encuentras bien, pero cuando tienes que coger el metro, subir escaleras mecánicas que no funcionan, luchar contra personas histéricas que corren a la oficina y no dejarte vencer por el olorcillo del alerón del vecino en el metro, al mismo tiempo que proteges tu tripa que parece volverse invisible... os aseguro que en ese momento 6 semanas se convierten en la luz al final del túnel.
La verdad es que siempre me quejo de la ciudad y de su ritmo absurdo y despiadado, pero al menos este año no me quejo del tiempo. Estamos casi en Julio y el termómetro no sobrepasa los 25°C. En Zaragoza ayer llegaron a los 43°C lo que en mi caso significaría meterse en la nevera directamente y no salir en todo el día.
Volviendo al tema de la llegada del bebé, que me estoy yendo por los cerros de Úbeda (ya iréis viendo que es una constante en mi), es curioso como se vive este momento en cada país:
- en España decimos "que sea una hora corta (horica en Zaragoza)" y la gente comienza a regalar cosas antes de que llegue el bebé (mi familia ya ha empezado a mandarlas)
- en Francia dicen "bonne delivrance" (buen parto, pero sin precisar la duración, por si acaso, que los franchutes son muy precavidos) y los regalos casi nunca se hacen antes, siempre después. Aquí también se llevan mucho las "listes de naissance" o listas de nacimiento que son como las listas de boda pero para saber que regalos los padres prefieren para el futuro hijo/a. Igual ando yo mal informada, en España esto no se lleva mucho, ¿no?
Otro tema también es el de los consejos ricos y variados sobre como evitar que el parto se retrase demasiado. Mis amigas españolas me han dicho que limpie los cristales que levantar los brazos ayuda (como siempre nuestra obsesión por la limpieza), aquí en Francia dicen la típica tontería de subir y bajar escaleras, una amiga que ha vivido en Italia me dijo el otro día que allí se dice que hay que hacer mucho el amor los últimos días... estos italianos como siempre tan espabilados...
Yo creo que no hay nada que hacer, que llega cuando llega, aunque mi vecina portuguesa me dijo que depende de la luna llena y que el 3 de julio hay una... ya queda poquito entonces...
Luego dentro de las diferencias culturales a la hora de tener un bebé en estas tierras, están otros temas como los apellidos que hay que poner al bebé y el arduo debate entre una madre española para que el niño tenga los dos apellidos y el marido gabachín que se lo toma como una ofensa... pero esto es un tema que merece un post otro día porque tiene tela marinera.
El bebé debería nacer dentro de dos semanas, espero que no se retrase porque ya no sé como dormir, ni como estar de pie, ni sentada y esto no es bueno para mi genio, que no puedo estar quieta en casa un día entero.
He empezado a escribir este blog porque el ordenador es mi mejor amigo desde que estoy de baja por maternidad.
En Francia la baja es de 6 semanas antes del parto y 10 después. Sí, ya sé que es una burrada 6 semanas antes si te encuentras bien, pero cuando tienes que coger el metro, subir escaleras mecánicas que no funcionan, luchar contra personas histéricas que corren a la oficina y no dejarte vencer por el olorcillo del alerón del vecino en el metro, al mismo tiempo que proteges tu tripa que parece volverse invisible... os aseguro que en ese momento 6 semanas se convierten en la luz al final del túnel.
La verdad es que siempre me quejo de la ciudad y de su ritmo absurdo y despiadado, pero al menos este año no me quejo del tiempo. Estamos casi en Julio y el termómetro no sobrepasa los 25°C. En Zaragoza ayer llegaron a los 43°C lo que en mi caso significaría meterse en la nevera directamente y no salir en todo el día.
Volviendo al tema de la llegada del bebé, que me estoy yendo por los cerros de Úbeda (ya iréis viendo que es una constante en mi), es curioso como se vive este momento en cada país:
- en España decimos "que sea una hora corta (horica en Zaragoza)" y la gente comienza a regalar cosas antes de que llegue el bebé (mi familia ya ha empezado a mandarlas)
- en Francia dicen "bonne delivrance" (buen parto, pero sin precisar la duración, por si acaso, que los franchutes son muy precavidos) y los regalos casi nunca se hacen antes, siempre después. Aquí también se llevan mucho las "listes de naissance" o listas de nacimiento que son como las listas de boda pero para saber que regalos los padres prefieren para el futuro hijo/a. Igual ando yo mal informada, en España esto no se lleva mucho, ¿no?
Otro tema también es el de los consejos ricos y variados sobre como evitar que el parto se retrase demasiado. Mis amigas españolas me han dicho que limpie los cristales que levantar los brazos ayuda (como siempre nuestra obsesión por la limpieza), aquí en Francia dicen la típica tontería de subir y bajar escaleras, una amiga que ha vivido en Italia me dijo el otro día que allí se dice que hay que hacer mucho el amor los últimos días... estos italianos como siempre tan espabilados...
Yo creo que no hay nada que hacer, que llega cuando llega, aunque mi vecina portuguesa me dijo que depende de la luna llena y que el 3 de julio hay una... ya queda poquito entonces...
Luego dentro de las diferencias culturales a la hora de tener un bebé en estas tierras, están otros temas como los apellidos que hay que poner al bebé y el arduo debate entre una madre española para que el niño tenga los dos apellidos y el marido gabachín que se lo toma como una ofensa... pero esto es un tema que merece un post otro día porque tiene tela marinera.
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